UBS publica cada año, junto a PwC, su Billionaire Ambitions Report: una radiografía de la población milmillonaria mundial construida sobre su propia base de datos de patrimonios y completada con una encuesta a clientes de banca privada de la entidad. La edición de 2025 lleva por subtítulo The rise of a new generation y su firma —Benjamin Cavalli, responsable de Clientes Estratégicos de UBS Global Wealth Management— deja claro el ángulo desde el primer párrafo: una nueva ola de creadores y herederos de riqueza está emergiendo a la vez.
Conviene situar la fuente antes de leer las cifras. Es un documento de una entidad que vende gestión patrimonial a este mismo colectivo, y la encuesta a milmillonarios es un termómetro de opinión de clientes, no una muestra estadística representativa: 87 personas respondieron entre el 10 de julio y el 25 de septiembre de 2025. Los datos de patrimonio, en cambio, salen de la base UBS/PwC y cubren los doce meses hasta el 4 de abril de 2025. En BISSAN no asesoramos a este perfil ni lo aspiramos, pero el informe interesa por una razón concreta: describe con números dónde se está creando la riqueza empresarial del mundo, hacia dónde se mueve y cómo piensan invertirla quienes la controlan. Eso sí tiene lectura para cualquier cartera.
Dos olas que coinciden: emprendedores y herederos
La tesis central del informe es que el número de personas que alcanzan por primera vez los mil millones de dólares lleva cuatro años subiendo, sumando entrepreneurs y herederos. En ese periodo, los nuevos milmillonarios han añadido más de una cuarta parte (27%) al número total de milmillonarios y han contribuido en más de una décima (11,7%) a su riqueza.

La progresión es nítida en ambas variables. El número de nuevos milmillonarios crece de 35 (2022) a 287 (2025), y su riqueza agregada casi se multiplica por diez en el periodo, de 74,6 a 684,3 mil millones de dólares. UBS define como «nuevo milmillonario» a quien alcanza por primera vez el patrimonio de mil millones de dólares o más, ya sea por creación de empresa o por herencia.
La parte de creación empresarial es la que más matices merece. En 2025, 196 emprendedores hechos a sí mismos se convirtieron en nuevos milmillonarios, con un patrimonio total de 386.500 millones de dólares. Es la segunda cifra más alta de la serie, solo por detrás de 2021, cuando 360 self-made acumularon 782.000 millones. Pero UBS subraya la diferencia de origen, y es un punto importante: el récord de 2021 fue fruto de la apreciación de activos en un periodo de liquidez abundante tras la pandemia; el de 2025 responde a creación de negocio de base amplia, en sectores tan diversos como software de marketing, genética, restauración, infraestructuras o gas natural licuado.
Por geografía, Estados Unidos lideró. En todo el continente americano, 92 emprendedores se hicieron milmillonarios por un total de 179.900 millones, y 87 de ellos residían en EE. UU. (171.900 millones). Asia-Pacífico tuvo también un buen año: 61 nuevos milmillonarios sumaron 124.400 millones. EMEA quedó rezagada —solo 43 emprendedores, 82.200 millones—, un dato que el propio informe enmarca en la preocupación sobre la capacidad de innovación de Europa Occidental.
La riqueza milmillonaria toca un récord
A la fecha de corte (4 de abril de 2025) había casi 3.000 milmillonarios —2.919 exactamente—, un 8,8% más que los 2.682 del informe de 2024. Su riqueza combinada creció hasta 15,8 billones de dólares, un 13% en doce meses.

El desglose es revelador. Los milmillonarios hechos a sí mismos no solo son mayoría (2.059 de 2.919), sino que aportan el grueso del crecimiento del patrimonio: pasan de 9.778 a 11.120,7 mil millones. Los multigeneracionales crecen más despacio en número (805 → 860) y en riqueza (4.191,4 → 4.660,4 mil millones). Geográficamente, América lideró con un 15,5% de crecimiento de la riqueza milmillonaria hasta 7,5 billones; Asia-Pacífico le siguió de cerca (+11,1% hasta 4,2 billones) y EMEA quedó atrás (+10,4% hasta 4,1 billones).
La gran transferencia: 5,9 billones, y casi la mitad a un solo país
Aquí está, en nuestra lectura, el corazón del informe. En 2025, 91 herederos —64 hombres y 27 mujeres— recibieron un récord de 297.800 millones de dólares, un 36% más que en 2024 pese a ser menos personas. Para dimensionar la aceleración, UBS recuerda que hace una década, en el informe de 2016, solo 21 personas se convirtieron en milmillonarias por herencia, con apenas 83.400 millones.
Pero el dato que conviene leer despacio mira hacia delante. UBS calcula que los milmillonarios transferirán aproximadamente 6,9 billones de dólares globalmente hasta 2040, de los que al menos 5,9 billones pueden pasar directamente a hijos. Y esa transferencia está extraordinariamente concentrada.

Casi la mitad de la riqueza que se transferirá globalmente —al menos 2,8 billones de dólares— irá a herederos en Estados Unidos en los próximos quince años. Y, como advierte el propio informe, ese cálculo no incorpora ninguna apreciación de los activos, por lo que es probable que sea conservador. Europa Occidental se perfila para una transferencia de 1,3 billones o más, con Francia (347,1 mil millones), Alemania (227,2), Suiza (206,3), Reino Unido (164,1) y España (162,1) como los mercados donde más patrimonio cambiará de manos. En Asia, India destaca como el país cuyos herederos recibirán más (382.400 millones), porque muchos milmillonarios indios superan los 70 años y tienen hijos; China, pese a ser más rica en agregado, transfiere menos a corto plazo (al menos 315.700 millones entre China continental y Hong Kong) porque sus milmillonarios son más jóvenes y con familias más pequeñas.
La concentración es el mensaje. Se habla de una «gran transferencia generacional» como fenómeno global, pero el informe muestra que se juega, sobre todo, en Estados Unidos y en un puñado de mercados.
UBS proyecta además esa transferencia anual bajo tres escenarios de crecimiento compuesto, y la horquilla a 2040 es enorme.

Partiendo de los 393 mil millones de 2025, el escenario base lleva la transferencia anual a 1.642 mil millones en 2040; el alto, a 2.806; el bajo, a 942. La distancia entre ramas —un factor de tres— es el recordatorio de que estas son proyecciones, no certezas, y de que la cifra agregada de «5,9 billones» depende por completo del régimen de revalorización que se asuma.
Mujeres milmillonarias: pocas, pero creciendo el doble de rápido
El informe dedica un apartado a la dinámica de género, y el dato de fondo es de tendencia, no de nivel. Hay 374 mujeres milmillonarias frente a 2.545 hombres. Su riqueza media es menor, pero crece más deprisa.

El patrimonio medio de las mujeres milmillonarias creció un 8,4% hasta 5,2 mil millones de dólares en 2025, más del doble que el 3,2% de los hombres (hasta 5,4 mil millones). Es un patrón sostenido: el patrimonio medio femenino ha crecido más rápido cada uno de los cuatro años desde 2022. El matiz cualitativo importa: el sector de consumo y retail concentra el grueso de la riqueza femenina (619.900 millones estimados), y en sus dos sectores principales más de siete de cada diez mujeres milmillonarias heredaron su patrimonio. En 2025, de hecho, más mujeres se hicieron milmillonarias por herencia (27) que por mérito propio (16). En los hombres, en cambio, domina tecnología, prácticamente todo self-made (98,1%).
Qué quieren los milmillonarios para sus hijos
A partir de aquí el informe pasa de la base de datos a la encuesta, con todas las cautelas que merece una muestra de 87 personas. La pregunta sobre las aspiraciones para los hijos arroja un resultado que rompe el tópico de la dinastía empresarial.

Más de ocho de cada diez (82%) de los milmillonarios con hijos quieren que estos desarrollen las habilidades y valores para triunfar de forma independiente, antes que depender de la riqueza heredada. Solo un 43% aspira a que continúen el negocio familiar. El propio informe lo enmarca en un cambio estructural: en una época en la que es habitual nombrar gestión profesional o vender la empresa en lugar de pasarla a la siguiente generación, «suceder de forma independiente» se valora mucho. Uno de los milmillonarios europeos citados lo expresa en términos que cualquier empresario familiar reconocerá: la globalización, los ciclos de disrupción más rápidos y el riesgo de que los negocios actuales no perduren han desplazado las prioridades hacia la resiliencia, la educación y la adaptabilidad de los hijos por encima de heredar un puesto.
Los desafíos que ven para la próxima generación
Preguntados por los retos sociales más acuciantes para las generaciones jóvenes, los milmillonarios sitúan en cabeza, con holgura, la tecnología y la inteligencia artificial.

Tres cuartas partes (75%) señalan la tecnología y la IA, y más de la mitad (55%) el cambio climático. La lectura por regiones aporta matiz: en EMEA se prioriza el clima y la desigualdad; en América, tecnología e IA seguidas de educación; en Asia-Pacífico, sobre todo tecnología e IA. La IA aparece, en las citas del informe, como oportunidad y amenaza a la vez, con la preocupación puesta en empleo, sesgos y ética.
Vivir más tiempo complica la planificación
Un hallazgo menos llamativo pero de fondo: los milmillonarios esperan vivir más, y eso tiene consecuencias para la planificación patrimonial.

Más de cuatro de cada diez (44%) esperan vivir significativamente más que hace diez años, y un 37% adicional espera vivir algo más. La consecuencia operativa: más de la mitad (58%) de quienes esperan vivir más prevén revisar y actualizar con regularidad sus testamentos, fideicomisos y beneficiarios, y más de cuatro de cada diez (42%) planean hacer —o ya han hecho— inversiones a más largo plazo. Es un recordatorio de que la planificación sucesoria deja de ser un acto puntual para convertirse en un proceso que se revisa una y otra vez a lo largo de décadas. La lógica es trasladable a cualquier cartera con horizonte largo: el plan no se firma y se guarda, se revisa.
Dónde quieren invertir: Norteamérica baja, Europa y Asia suben
La sección de visión de inversión arroja, en nuestra opinión, el contraste más interesante del informe. Los milmillonarios concentran la herencia en Estados Unidos pero, a la vez, están diversificando geográficamente su mirada inversora.

El atractivo de Norteamérica a doce meses cae del 80% al 63% en un año. En paralelo, sube el de los demás destinos: Europa Occidental pasa del 18% al 40%, Gran China del 11% al 34% y Asia-Pacífico (excl. Gran China) del 25% al 33%. A cinco años el patrón se acentúa: alrededor de la mitad ve Asia-Pacífico excl. Gran China (51%) y Gran China (48%) entre los destinos más atractivos, mientras Europa Occidental se queda en el 30%, probablemente reflejando sus conocidos retos económicos y políticos. La señal es de rotación al margen, no de abandono de EE. UU.
Esa rotación se concreta en la asignación por activos.

Las intenciones apuntan a más renta variable, pública y privada. Más de cuatro de cada diez (42%) planean aumentar exposición a renta variable emergente y apenas un 2% reducirla; en desarrollada, un 43% quiere incrementar (frente a un 7% que recorta). En mercados privados la imagen es más mixta: un 49% prevé subir private equity directo y un 20% bajarlo; un 43% quiere aumentar hedge funds. Infraestructuras (35%) y oro y metales preciosos (32%) ganan tracción como diversificadores. La renta fija, en cambio, es el área de menos cambios: la mayoría planea mantener su exposición igual tanto en desarrollada (52%) como en emergente (66%).
Lo que les quita el sueño: aranceles, geopolítica e incertidumbre política
Preguntados por los factores que más podrían perjudicar el entorno de mercado en los próximos doce meses, el ranking de preocupaciones tiene un claro encabezado.

Los aranceles (66%), el conflicto geopolítico mayor (63%) y la incertidumbre política (59%) lideran la lista, por delante de la inflación (44%). De nuevo hay diferencias regionales: tres cuartas partes (75%) de los de Asia-Pacífico temen los aranceles, mientras siete de cada diez (70%) de los americanos se preocupan por la inflación o el conflicto geopolítico. Es un mapa de riesgos políticos y comerciales más que macroeconómicos en sentido clásico.
Familias cada vez más móviles e internacionales
El último hilo del informe conecta con todo lo anterior: la riqueza no solo cambia de manos entre generaciones, también cambia de país. Los milmillonarios son altamente móviles.

El 36% de los milmillonarios encuestados dice haberse mudado de país al menos una vez, y casi una décima parte adicional (9%) lo está considerando. Los más jóvenes son los más propensos a moverse. Las razones principales son la calidad de vida (36%), las preocupaciones geopolíticas (36%) y la posibilidad de organizar los asuntos fiscales de forma más eficiente (35%). Dentro de EMEA, lo fiscal y lo geopolítico son las motivaciones principales; en Asia-Pacífico, la calidad de vida y la geopolítica.
Este dato altera la lectura de la concentración hereditaria que veíamos antes: el cálculo de que casi la mitad de la transferencia irá a EE. UU. asume residencias estables, y una movilidad alta podría cambiar el mapa.
La lectura BISSAN
Hay tres ideas que nos llevamos de este informe, y ninguna tiene que ver con la fascinación por las grandes fortunas.
La primera es que la riqueza empresarial del mundo se está creando, y se va a transferir, de forma extraordinariamente concentrada. Casi la mitad de los 5,9 billones que cambiarán de manos en quince años se queda en un solo país. Para quien construye carteras globales, eso es una pista sobre dónde sigue gravitando el capital y la innovación, con la cautela de que es la propia UBS quien lo mide y de que las proyecciones a 2040 abren una horquilla de tres a uno entre escenarios.
La segunda es metodológica. El informe es honesto al separar dos cosas que a menudo se confunden: el récord de nuevos milmillonarios de 2025 nace de creación de negocio real, no de la inflación de activos que explicó 2021. Distinguir entre crear valor y revalorizar lo que ya se tiene es exactamente el tipo de filtro que aplicamos al leer cualquier mercado.
La tercera es de comportamiento, y es la más útil. Quienes más riqueza tienen no quieren, mayoritariamente (82%), que sus hijos dependan de heredarla; esperan vivir más y, en consecuencia, planifican revisando una y otra vez; y diversifican geográficamente su mirada inversora justo cuando concentran la herencia. Son tres reflejos de prudencia —no fiarlo todo a un activo heredado, revisar el plan, no concentrar— que valen para cualquier patrimonio, tenga nueve ceros o muchos menos.
