Cada cierto tiempo, alguien dibuja el mapa de un índice y uno descubre que el territorio no se parece en nada al que imaginaba. Eso es lo que ha hecho el equipo de economistas de Apollo —Torsten Slok, Rajvi Shah y Shruti Galwankar— en su informe de enero de 2026 sobre el peso de la inteligencia artificial en el S&P 500. La tesis es directa: la concentración del índice estadounidense ha alcanzado niveles de récord, y lo ha hecho de forma simultánea en las cuatro dimensiones que importan para entender un mercado —capitalización, rentabilidad, beneficios y capex—. No es que un puñado de empresas pese mucho; es que pesa mucho en todo a la vez.

Conviene entenderlo bien porque afecta a casi cualquier cartera con exposición a renta variable global. Quien compra un fondo indexado al S&P 500 cree estar comprando diversificación. Lo que está comprando, cada vez más, es una apuesta apalancada sobre la temática de la IA.

Capitalización: el motivo y los beneficios apuntan al mismo sitio

El primer y más sólido gráfico del informe cruza dos series desde 1990: el peso de las diez mayores compañías en la capitalización del índice y su peso en los beneficios. Durante tres décadas ambas líneas bailaron en una banda relativamente estrecha, entre el 15% y el 25%. A partir de 2020 la cuota de capitalización de las Top 10 se dispara y cierra el periodo por encima del 40%, su nivel más alto de toda la serie. La cuota de beneficios también sube, hasta rozar el 28%, pero se queda claramente por debajo de la de mercado.

Esa brecha es la clave de lectura: el peso bursátil de las grandes ha crecido más rápido que su peso en los beneficios. Dicho de otro modo, una parte del fenómeno es real (concentran más ganancias) y otra parte es expectativa (el mercado paga por lo que esperan que ganen). Lo veremos confirmado más adelante con los múltiplos.

Gráfico de líneas que compara, desde enero de 1990 hasta 2025, el peso de las diez mayores compañías del S&P 500 en la capitalización (línea naranja, que termina por encima del 40%) y en los beneficios (línea verde, que cierra cerca del 28%); ambas en máximos de la serie tras dispararse desde 2020. Figura 1. Concentración de beneficios y capitalización de las Top 10 en máximos históricos — Fuente: Bloomberg, Apollo Chief Economist.

Rentabilidad: medio índice es media docena de empresas

Si la capitalización ya impresiona, la rentabilidad lo hace todavía más. Apollo calcula cuánto han aportado las diez mayores cotizadas a la ganancia de capitalización del S&P 500 desde el 1 de enero de 2021. La respuesta es una sola barra: 55%. Más de la mitad de todo lo que ha subido el índice en valor de mercado en este periodo procede de diez nombres —NVIDIA, Microsoft, Apple, Amazon, Google, Meta, Broadcom, Tesla, Berkshire Hathaway y JP Morgan, según la nota del propio gráfico—.

Es el dato que mejor desmonta la idea de "diversificación" del índice. El resto, las casi 490 compañías restantes, se reparten el otro 45%. Para un inversor, esto significa que su rentabilidad reciente del S&P 500 ha dependido de un grupo muy reducido de valores y, dentro de ellos, sobre todo de la narrativa de la IA.

Gráfico de una sola barra verde que muestra que las diez mayores compañías del S&P 500 han aportado el 55% de la ganancia de capitalización del índice desde el 1 de enero de 2021. Figura 2. Las Top 10 explican el 55% de la ganancia de capitalización desde 2021 — Fuente: Bloomberg, Apollo Chief Economist.

Beneficios: las Magníficas crecen mucho, pero cada vez menos

¿Justifican los beneficios todo este peso? En parte. El informe descompone el crecimiento de beneficios año contra año entre las "Magnificent 7" y el resto del índice (SP500 Ex Mag 7). En 2023 la diferencia era abismal: las Mag 7 crecían un 34% mientras el resto caía un 3%. En 2024 el contraste se amplía al máximo, 37% frente a 6%. A partir de ahí, sin embargo, las dos cosas cambian: el resto del índice acelera (10% en 2025, 11% estimado en 2026) y las Magníficas se moderan (21% en 2025, 24% en 2026).

El titular que pone Apollo a este gráfico lo resume con honestidad: el crecimiento de beneficios sigue concentrado en las Mag 7, pero se está desacelerando. Es un matiz importante. La superioridad de las grandes en beneficios es real, pero su ritmo ya no es el de 2023-2024, y el resto del mercado empieza a estrechar la distancia. Para una concentración que descansa, en buena medida, sobre la promesa de crecimiento futuro, que ese crecimiento se ralentice no es un detalle menor.

Gráfico de barras del crecimiento de beneficios interanual (% YoY) por año: Mag 7 en verde (34% en 2023, 37% en 2024, 21% en 2025, 24% en 2026) y SP500 Ex Mag 7 en azul (-3% en 2023, 6% en 2024, 10% en 2025, 11% en 2026). Figura 3. El crecimiento de beneficios está concentrado en las Mag 7, y se desacelera — Fuente: FactSet, Apollo Chief Economist.

Valoración: el precio que se paga por la concentración

Aquí es donde el informe se vuelve incómodo. Apollo coloca el P/E (trailing, sobre beneficios pasados) de las diez mayores compañías una al lado de otra. El cuadro es desigual y revelador: Tesla cotiza a un P/E de 346, Broadcom a 64, NVIDIA a 46 y Eli Lilly a 45. Apple está en 37, Alphabet en 35, Microsoft en 34 y Amazon en 34. Los más contenidos del grupo son Meta (23) y Berkshire Hathaway (22).

Las referencias agregadas terminan de dibujar el cuadro: la media de las Top 10 está en 69, la media de las Top 4 en 38, y el S&P 500 en conjunto en 27. El propio informe titula que el P/E medio de las diez grandes ronda 50, una vez se ponderan los pesos. Sea cual sea la cifra exacta que uno prefiera, la conclusión no cambia: el liderazgo del índice cotiza con una prima sustancial sobre el mercado, y en algún caso —Tesla— a múltiplos que solo tienen sentido bajo expectativas de crecimiento extraordinarias.

Gráfico de barras con el P/E (trailing) de las diez mayores compañías del S&P 500: Tesla 346, Broadcom 64, NVIDIA 46, Eli Lilly 45, Apple 37, Alphabet 35, Microsoft 34, Amazon 34, Meta 23 y Berkshire Hathaway 22; con la media Top 10 en 69, la Top 4 en 38 y el S&P 500 en 27. Figura 4. P/E de las Top 10: media en torno a 50, frente a 27 del índice — Fuente: Bloomberg, Apollo Chief Economist.

Capex: el gasto que sostiene la historia

La cuarta dimensión es la que más conecta con la economía real, y la que Apollo usa para tender un puente con el pasado. La inversión en capital (capex) de las grandes está tan concentrada como todo lo demás, pero su magnitud invita a comparar con la burbuja puntocom. El informe alinea el gasto en capex como porcentaje del PIB de EE. UU. de los hyperscalers de hoy (Oracle, Microsoft, Meta, Amazon, Google) contra el de las telecos durante el boom de las telecomunicaciones de finales de los noventa (WorldCom, Global Crossing, Nortel, Verizon, AT&T y compañía), emparejando los años análogos del ciclo.

El resultado es contundente: donde el capex de las telecos llegó a tocar un máximo del 0,8% del PIB hacia el año 2000, el de los hyperscalers ya alcanza el 1,7% del PIB y la barra sigue creciendo en las estimaciones para los próximos ejercicios. Es decir, en términos de esfuerzo inversor sobre el conjunto de la economía, el ciclo de la IA es hoy más intenso de lo que fue el ciclo que precedió a uno de los pinchazos bursátiles más recordados.

Gráfico de barras que compara el capex como porcentaje del PIB de EE. UU.: telecos durante la burbuja puntocom (verde, máximo cercano al 0,8% hacia 2000) frente a hyperscalers actuales (naranja, en torno al 1,7% y al alza), emparejados por año análogo del ciclo. Figura 5. El capex de los hyperscalers pesa hoy más en el PIB que el de las telecos en la puntocom — Fuente: Bloomberg, FactSet, Apollo Chief Economist.

Lo que esto significa para una cartera

El mérito de este informe no está en una cifra aislada, sino en la coherencia del diagnóstico: capitalización, rentabilidad, beneficios y capex apuntan todos en la misma dirección y a los mismos nombres. No es una anomalía de un indicador; es un rasgo estructural del mercado estadounidense en este momento.

Apollo no concluye que esto sea una burbuja a punto de estallar, y nosotros tampoco vamos a decirlo. Hay diferencias importantes con 2000: las grandes de hoy ganan dinero de verdad, generan caja y, en buena parte, autofinancian su capex. Lo que sí deja claro el informe es que la concentración tiene un precio —múltiplos elevados— y una dependencia —una sola temática—, y ambas cosas conviene tenerlas presentes.

Desde la óptica de gestión patrimonial que defendemos en BISSAN, la lectura práctica es sencilla y poco dramática: comprar el S&P 500 hoy no es comprar un mercado diversificado, es comprar una concentración. Quien quiera esa exposición debe saber que la tiene; quien busque diversificación de verdad tendrá que construirla deliberadamente, dentro y fuera del índice. La concentración, como toda apuesta direccional, paga muy bien mientras acompaña y duele mucho cuando se revierte. El trabajo de Apollo es, sobre todo, un recordatorio cuantitativo de hasta qué punto el listón se ha movido.


Documento analizado: «The extreme weight of AI in the S&P 500: Measures of concentration for market cap, returns, earnings, and capex», Apollo Global Management (Torsten Slok, Rajvi Shah y Shruti Galwankar), enero de 2026. Este contenido es divulgativo y no constituye una recomendación de inversión. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Las cifras proceden de las fuentes citadas en cada gráfico (Bloomberg, FactSet y Apollo Chief Economist).