Hay clases de activo que pasan de moda y clases de activo que directamente desaparecen de la conversación. El value internacional de gran capitalización pertenece a la segunda categoría. MFS Investment Management le dedica su Equity Insights de marzo de 2026 — firmado por los gestores Steven R. Gorham, David S. Shindler y Nicholas J. Paul — con un título que es toda una declaración: "la clase de activo olvidada". Y el argumento central no es nostalgia, sino aritmética: valoraciones, composición sectorial y, sobretodo, una correlación con la bolsa americana en mínimos de 25 años.

Quince años mirando a otra parte

El punto de partida es conocido, pero conviene ponerle números. Durante más de una década, la caída de tipos y de expectativas de inflación empujó a los inversores hacia la renta variable growth de larga duración, y el mercado americano fue el gran beneficiado: el S&P 500 generó un 14,1% anualizado en los últimos quince años (hasta diciembre de 2025), y su sector tecnológico — que hoy pesa un 34% del índice — un 20,1% anualizado. En la otra esquina, el MSCI EAFE Value, cargado de bancos, mineras y petroleras, se quedó en un magro 6,4%.

La consecuencia lógica fue un éxodo de capital. Las asignaciones al mercado americano centrado en growth se dispararon y las clases de activo internacionales quedaron atrás, con el value internacional de gran capitalización como el gran damnificado: según los datos de Morningstar que recoge el informe, la categoría de fondos US Large Blend acumula en torno a 5,5 (en miles de millones de dólares, activa y pasiva combinadas) frente a una fracción mínima en Foreign Large Value, la más pequeña de las seis categorías comparadas.

La rotación que ya está en marcha

Lo interesante es que, mientras nadie miraba, el liderazgo empezó a cambiar. Desde el inicio de las subidas de tipos a principios de 2022, el MSCI EAFE Value ha batido con fuerza al MSCI EAFE Growth: el exceso de retorno acumulado ronda el 57% a cierre de 2025, con una progresión casi ininterrumpida desde 2023. Y en 2025 y principios de 2026 la renta variable internacional — con el value de gran capitalización a la cabeza — ha superado a la americana.

Dos gráficos de MFS: arriba, el Exhibit 1 con la línea de "Relative return (Value - Growth)" del MSCI EAFE Value frente al MSCI EAFE Growth desde 2021, que sube desde 0% hasta cerca del 60% (≈57%) en 2025; abajo, el Exhibit 2 con barras de "Active and Passive - Market Share ($B USD)" por categoría: Large Blend cerca de 5,5, Large Growth en torno a 2,4, Large Value en 1,5, Foreign Large Blend en torno a 1,3, Foreign Large Growth cerca de 0,6 y Foreign Large Value la más pequeña Figura 1. El value internacional bate al growth desde 2022 mientras el capital sigue concentrado en fondos de renta variable americana — Fuente: MFS Investment Management (FactSet SPAR; Morningstar).

Para MFS, esto no es un rebote táctico sino el posible inicio de un cambio de régimen. Y para defenderlo recurre a una comparación histórica que es la parte más jugosa del informe.

Enero de 2001, ¿les suena?

Los autores plantean un escenario: el dólar se ha apreciado un 40%, el S&P 500 ha batido al EAFE Value en un 7,2% anualizado durante la década anterior, el mercado americano está fuertemente concentrado en tecnológicas de altos vuelos, el bono a 10 años está en el 5,25%, la inflación mundial en el 3,4% y la bolsa de EE. UU. cotiza a 24 veces los beneficios de los próximos doce meses tras una expansión masiva de múltiplos. ¿Les suena? No es 2026: es enero de 2001, la antesala del pinchazo de la burbuja puntocom.

La foto de hoy, a 31 de diciembre de 2025, es inquietantemente parecida: dólar apreciado un 26%, S&P 500 batiendo al EAFE Value en un 9,7% anualizado (a quince años), bono a 10 años en el 4,1%, inflación global en el 3,0% y un mercado americano a 22 veces beneficios. MFS introduce un matiz importante y honesto: las megacapitalizaciones tecnológicas actuales son, en su mayoría, negocios de alta calidad, nada que ver con Pets.com o eToys. Pero el aviso queda: si los beneficios o los márgenes — sometidos a un capex sin precedentes — no están a la altura de las expectativas incorporadas en los precios, y los múltiplos se comprimen, la oportunidad relativa del value internacional "podría ser tremenda".

Lo que pasó después de 2001 es la parte que MFS quiere que recordemos. Durante el ciclo 2000-2007, el MSCI EAFE Value generó un 8,2% anualizado — casi cinco veces el 1,7% del S&P 500, cuyo sector tecnológico rindió un -7,7% anual en ese periodo. Y hay un detalle de calidad: mientras la caída del 41% en el P/E del S&P 500 explicaba buena parte del mal resultado americano, el retorno del value internacional vino íntegramente de beneficios y dividendos, no de expansión de múltiplos.

Dos índices que no se parecen en nada

El informe insiste en que comparar el S&P 500 con el MSCI EAFE Value es comparar dos universos estructuralmente distintos. La tecnología pesa un 34,4% en el primero y apenas un 2,4% en el segundo; las financieras, un 13,4% frente a un 38,5%. El EAFE Value reparte además pesos relevantes entre industriales (9,8%), consumo básico (9,2%), materiales (6,7%) y energía (5,9%): sectores cíclicos y de duración corta, justo lo contrario del perfil de larga duración del índice americano. Y todo ello con el EAFE Value cotizando todavía más de una desviación típica "barato" en P/E forward relativo frente al S&P 500, según la serie de FactSet desde 2005.

Exhibit 3b de MFS: dos gráficos de anillo comparando "S&P 500 Sector Weights (%)" — dominado por Information Technology 34.4, con Financials 13.4, Comm Services 10.6, Consumer Discretionary 10.4 y Health Care 10.0 — y "MSCI EAFE Value Sector Weights (%)" — dominado por Financials 38.5, con Industrials 9.8, Consumer Staples 9.2, Health Care 7.8 e Information Technology de solo 2.4 Figura 2. Composición sectorial: el S&P 500 concentrado en tecnología, el EAFE Value diversificado en sectores cíclicos y de duración corta — Fuente: MFS Investment Management (FactSet, datos a 31/12/2025).

¿Por qué importa esta composición? Porque MFS cree que las tendencias de inversión de la próxima década — más capex frente a opex puramente tecnológico, renovación de infraestructuras, energía y transición energética, defensa y seguridad nacional, relocalización de cadenas de suministro — beneficiarán a un abanico de sectores mucho más amplio que el de la última década. Mención especial para los bancos internacionales: tras años de regulación estricta y márgenes deprimidos desde la crisis de deuda soberana, llegan a este entorno de tipos más altos desapalancados, consolidados y, en opinión de la gestora, todavía a valoraciones atractivas en muchos casos.

El argumento de fondo: diversificación en máximos de 25 años

Más allá de los paralelismos históricos, el argumento estructural del informe es la diversificación. El liderazgo relativo de la bolsa americana sobre la internacional está, en palabras de MFS, "extremadamente estirado": la serie de precio relativo S&P 500 / MSCI EAFE desde 1969 cotiza claramente por encima de la banda de +2 desviaciones típicas, una magnitud de outperformance nunca vista en la historia de la serie. Hasta el año pasado, la racha de outperformance americana a cinco años vista era además la más larga de los últimos 40 años.

Y aquí viene el dato que mejor resume la tesis: según el informe (Exhibit 5a, con datos de Morningstar Direct), la correlación a tres años del MSCI EAFE Value con el S&P 500 es hoy de 0,54, frente al 0,69 del MSCI EAFE y el 0,76 del MSCI EAFE Growth; en la versión del gráfico que mostramos (Exhibit 5b, FactSet) la línea del EAFE Value cierra incluso algo por debajo de 0,5. No solo es la más baja de las tres familias internacionales: es el nivel de diversificación más alto que ofrece la clase de activo en los últimos 25 años, y ha aumentado en los años recientes.

Exhibit 5b de MFS: gráfico de líneas "Rolling 3-Year Correlation vs. the S&P 500 Index" de 1998 a 2025 con tres series — MSCI EAFE Value NR USD, MSCI EAFE NR USD y MSCI EAFE Growth NR USD — que se mueven entre 0,5 y 0,95; al final del periodo la línea del EAFE Value cae con fuerza hasta la zona de 0,5, destacada con un óvalo gris Figura 3. La correlación móvil a 3 años del EAFE Value con el S&P 500 cae a mínimos de 25 años — Fuente: MFS Investment Management (FactSet, datos mensuales dic. 1997 - dic. 2025).

Nuestra lectura

El informe es, evidentemente, el argumentario de una casa que gestiona estrategias de value internacional, y conviene leerlo con esa lente. Dicho esto, los datos que maneja son verificables y el razonamiento es serio: ningún periodo es idéntico a otro, y MFS lo reconoce, pero la acumulación de similitudes con la antesala de los 2000 — inflación y tipos normalizados, dólar caro, brecha de valoración extrema, concentración récord en los índices americanos — no es fácil de ignorar.

De hecho, el mensaje más útil para el inversor de largo plazo no es la predicción de un cambio de ciclo (que nadie puede garantizar), sino el recordatorio de que la diversificación, que durante la década de tipos cero fue un lastre para la rentabilidad, vuelve a tener sentido económico cuando la inflación y los tipos no son cero. Una clase de activo barata en términos relativos, con composición sectorial complementaria y correlación en mínimos de 25 años con el activo que domina todas las carteras es, como mínimo, una pieza a considerar en la construcción de una cartera global. Que esté "olvidada" puede ser precisamente parte de su atractivo.