Hay pocos productos financieros que hayan cambiado tanto la vida del ahorrador medio estadounidense como los fondos con fecha objetivo o target-date funds: el partícipe elige el año aproximado de su jubilación (2030, 2045, 2060...) y el fondo va ajustando solo la mezcla de acciones y bonos a medida que esa fecha se acerca, sin que el inversor tenga que tocar nada. Desde que la regulación estadounidense los consagró como opción por defecto de los planes de empleo 401(k), se han convertido en la vía por la que decenas de millones de trabajadores invierten para su retiro. Morningstar les dedica cada año una radiografía exhaustiva, el Target-Date Fund Landscape, y la edición de 2026 —firmada por Mahi Roy y el equipo de Manager Research, con datos a 31 de diciembre de 2025— deja un titular claro: máximos históricos en activos, mínimos históricos en comisiones y carteras cada vez más cargadas de renta variable.

Un mercado de 4,8 billones que creció un 20% en un año

El mercado de estrategias con fecha objetivo cerró 2025 con 4,8 billones de dólares en activos, un 20,3% más que el año anterior, empujado en buena parte por la propia subida de las bolsas. El crecimiento no es flor de un año: la industria se ha expandido a un ritmo del 11,9% anualizado durante la última década, y solo el turbulento 2022 registró una caída de patrimonio.

El dato estructural más interesante está en el envase, no en el contenido. Los CITs (collective investment trusts, vehículos colectivos reservados a planes de pensiones, con menos transparencia que un fondo —no aparecen en webs como Morningstar.com— pero comisiones más bajas) superaron a los fondos de inversión tradicionales como vehículo dominante en 2024 y siguieron ganando terreno: al cierre de 2025 representaban ya el 54% de los activos del sector, 1,9 puntos porcentuales más que el año anterior.

Gráfico de barras apiladas "Target-Date CIT and Mutual Fund Assets Reached $4.8 Trillion in Assets at the End of 2025", con las series "Mutual Fund" (granate) y "CIT" (azul) de 2016 a 2025; el total crece desde unos 1,4 billones en 2016 hasta rozar la línea de 5.0T en 2025, con el bloque azul de CITs superando ya la mitad del total Figura 1. Los activos en estrategias target-date alcanzaron los 4,8 billones de dólares en 2025, con los CITs ya por encima de los fondos tradicionales — Fuente: Morningstar.

El trasvase es masivo y deliberado: en 2025 las gestoras reportaron 54.300 millones de dólares en conversiones de fondos a CITs, frente a 39.800 millones en 2024 y 22.600 millones en 2023 — uno de los años más fuertes de la serie, solo por debajo del pico de 56.500 millones de 2022. Y la cifra real es seguramente mayor, porque solo recoge los datos de las cinco mayores gestoras por flujos. La misma historia se ve en la creación de producto: los 21 lanzamientos de series target-date de 2025 fueron, todos, CITs; los cierres (seis series de fondos y cuatro de CITs, la mayoría con menos de 1.000 millones en activos) se concentraron en gamas pequeñas o redundantes.

Vanguard y el oligopolio de los cinco

Si el mercado es enorme, su estructura es de oligopolio puro: cinco firmas controlan el 80% de los activos. Vanguard domina con 1,8 billones de dólares —un 37% de cuota, más que las tres siguientes (Fidelity, T. Rowe Price y BlackRock) juntas— y encadena una década entera en el primer puesto. El reparto por vehículo tiene matices: el negocio de Fidelity y Capital Group (American Funds) sigue volcado en los fondos tradicionales, mientras que BlackRock y State Street, históricamente centradas en el cliente institucional, lideran en CITs.

Gráfico de barras "The Industry Is Top-Heavy, With the Majority of Assets Held by a Handful of Firms" con las series "MF AUM" (granate) y "CIT AUM" (azul) por gestora: Vanguard destaca con un total cercano a 1,8 billones (de los que aproximadamente 1 billón es CIT), seguida a gran distancia por Fidelity, T. Rowe Price, BlackRock y Capital Group; BlackRock y State Street son casi todo CIT y Capital Group casi todo fondo tradicional Figura 2. Cinco firmas concentran el 80% del mercado target-date; Vanguard, con 1,8 billones, casi triplica a la segunda (≈2,7×) — Fuente: Morningstar.

En flujos, el orden se mantiene: Vanguard captó 35.900 millones de dólares netos en 2025 (sus fondos tradicionales perdieron 7.900 millones, pero buena parte fue conversión: 23.800 millones migraron de sus fondos a sus propios CITs, que además atrajeron 20.000 millones de dinero nuevo externo). Capital Group sumó 24.000 millones, State Street 22.200 millones y Fidelity unos 20.000 millones. Como advierte el informe, la contabilidad de flujos en este mercado exige separar tres cosas —flujos de fondos, flujos de CITs y conversiones entre ambos— para no confundir un cambio de envase con dinero nuevo.

Comisiones: la mitad que hace una década (y todos ganan)

La guerra de precios continúa. La ratio de gastos media ponderada por activos de los fondos target-date bajó a 27 puntos básicos en 2025, desde 29 en 2024 y 55 en 2015: se ha reducido a la mitad en una década. Esos 2 puntos básicos de descenso, aplicados sobre más de 2 billones de dólares en fondos, supusieron un ahorro colectivo de más de 80 millones de dólares para los partícipes. Y aquí viene el matiz que explica por qué la industria no se resiste: el crecimiento del patrimonio compensó con creces la bajada de precios, y las gestoras ingresaron 580 millones de dólares adicionales en 2025. Comisiones a la baja e ingresos al alza, las dos cosas a la vez.

Gráfico de barras "Year-End Asset-Weighted Net Expense Ratios for Target-Date Mutual Funds" de 2013 a 2025, con etiquetas de datos que descienden de forma continua: 0.6, 0.58, 0.55, 0.51, 0.46, 0.42, 0.4, 0.37, 0.34, 0.32, 0.3, 0.29 y 0.27% en 2025 Figura 3. La comisión media ponderada de los fondos target-date ha caído del 0,60% en 2013 al 0,27% en 2025 — Fuente: Morningstar.

El partícipe, además, vota con los pies hacia lo barato: las carteras pasivas elevaron su cuota al 55% (desde el 53%), las mixtas activo-pasivo al 6%, y la gestión activa pura cedió hasta el 40% (desde el 42%). En el extremo bajo, los precios rozan lo simbólico: los Target Retirement de Vanguard cobran 8 puntos básicos y algunos Fidelity Freedom Index apenas 4. Eso sí, el ritmo de abaratamiento se modera: menos de 3 puntos básicos al año desde 2022, frente a descensos que antes superaban los 5.

Sendas más agresivas... y más parecidas entre sí

La parte más jugosa del informe para quien piensa en asignación de activos es la evolución de las sendas de planeo (glide paths), la trayectoria con la que el fondo va reduciendo renta variable a medida que se acerca la jubilación. La conclusión: las sendas sostienen hoy más bolsa que hace una década, sobre todo en los primeros años de ahorro. La mediana de exposición a renta variable para quien está a 45 años de jubilarse alcanzó el 93% a cierre de 2025, frente al 89% de una década antes. Morningstar apunta tres motivos: los años de tipos de interés bajísimos que restaron atractivo a los bonos, el mayor potencial de crecimiento de las acciones a largo plazo y el aumento de la longevidad, que alarga las jubilaciones y eleva el riesgo de sobrevivir a los propios ahorros.

Gráfico de líneas "Glide Paths Hold More Equity Than a Decade Ago — Median Equity Glide Paths, 2015 and 2025", con eje vertical "Equity Allocation (%)" y eje horizontal "Years to Retirement" de 45 a -15; la línea roja "2025 Median" discurre por encima de la azul "2015 Median" durante casi toda la senda (ambas parten del entorno del 90-95% y descienden), se cruzan hacia los -10 años y terminan en torno al 36% y 32% respectivamente Figura 4. La senda mediana de 2025 mantiene más renta variable que la de 2015 en prácticamente todo el ciclo de ahorro — Fuente: Morningstar.

El segundo fenómeno es la convergencia: la brecha mediana de exposición a bolsa entre la serie más agresiva y la más conservadora se estrechó hasta 34 puntos porcentuales en 2025, desde 49 en 2015, sobre todo porque las gamas conservadoras han subido sus asignaciones iniciales (muchas sendas arrancan ya en el 90% o más). Quien no se adaptó, desapareció: la serie Preservation Blend de John Hancock, que arrancaba en el 82% de bolsa y aterrizaba en un llamativo 8% en la jubilación, se liquidó en 2023 tras nueve años de vida. Donde sigue habiendo dispersión real es en los años intermedios de la carrera, donde cada gestora mantiene su filosofía sobre la velocidad de reducción de riesgo y el dilema entre apreciación y preservación del capital.

Hay un tercer ángulo, muy de nuestro tiempo: el peso de Estados Unidos. Las acciones estadounidenses pasaron de ocupar el 42% del índice Morningstar Global Markets a comienzos de 2010 al 62% a finales de 2025. Curiosamente, los gestores de target-date no han replicado del todo ese giro: la proporción mediana de bolsa americana dentro de sus asignaciones de renta variable en 2025 era parecida a la de hace una década, con el mínimo marcado en 2020 — señal de que entonces buscaban valoraciones más atractivas fuera. Lo que no ha cambiado en 15 años es el sesgo doméstico cerca de la jubilación: más Estados Unidos cuanto más cerca del retiro, porque la renta del jubilado se cobra en dólares.

2025: ganancias de doble dígito para (casi) todos

En cuanto a resultados, 2025 fue un año redondo: todas las cosechas mejoraron sus resultados de 2024 y la mayoría de los partícipes obtuvo ganancias de doble dígito. Los retornos fueron desde el 20,36% de las categorías más cargadas de bolsa (las de jubilación más lejana) hasta el 11,2% de las estrategias más conservadoras. La clave del año estuvo fuera de Estados Unidos: el S&P 500 ganó un saludable 17,9%, pero el MSCI EAFE —el proxy de la bolsa desarrollada no estadounidense— subió un 31,2%, de modo que las estrategias con más bolsa y más diversificación internacional brillaron especialmente.

Gráfico de barras agrupadas "Morningstar Target-Date Fund Category Annual Returns" comparando 2024 (azul oscuro) y 2025 (azul claro) por categoría, de 2065+ a 2000-2010: las barras de 2025 superan a las de 2024 en todas las categorías, con la cosecha 2065+ rozando el 20% en 2025 y las categorías cercanas a la jubilación en el entorno del 11-13% Figura 5. Retornos anuales por categoría target-date: 2025 superó a 2024 en todas las cosechas — Fuente: Morningstar.

El gran ganador por gestora fue Fidelity: sus distintas series ocuparon los 17 primeros puestos de la categoría target-date 2060 (de 185 clases) y los 16 primeros de la categoría 2030 (de 195), gracias a sobreponderaciones en grandes compañías estadounidenses y en renta variable internacional. Su Freedom 2030 K6 rindió un 17,9% y el Freedom Blend 2030 un 17,3%. En el capítulo de ratings cualitativos, los analistas de Morningstar cubrían a cierre de 2025 veintinueve series de fondos y ETFs y treinta y tres de CITs; la novedad más destacada fue la entrada en cobertura de BlackRock LifePath Index Growth directamente con rating Gold, una variante más agresiva del buque insignia LifePath Index que mantiene un 50% de renta variable en la jubilación y más allá.

Lo que nos enseña (y lo que conviene no olvidar)

El éxito del target-date es, en el fondo, una lección de arquitectura de la decisión: automatizar el ahorro, diversificar por defecto y abaratar costes ha hecho más por la jubilación del estadounidense medio que décadas de educación financiera. Desde Europa, donde el segundo pilar de pensiones sigue siendo raquítico en muchos países, el contraste invita a reflexionar.

Dicho esto, el propio informe deja pistas de los matices. Sendas cada vez más agresivas significan más riesgo de secuencia de retornos justo cuando las cohortes más numerosas se acercan al retiro — un mal año de mercado a las puertas de la jubilación no pesa lo mismo que a los 30 años. La convergencia entre gestoras reduce la dispersión de resultados, sí, pero también el margen para elegir una senda que de verdad se ajuste a cada caso: la fecha de jubilación es un dato, no un perfil completo. Y el sesgo creciente hacia Estados Unidos en los índices globales, que 2025 —con la bolsa internacional batiendo a la americana por 13 puntos— se encargó de recordar, no es una ley de la naturaleza. El target-date es un excelente producto por defecto; precisamente por eso conviene recordar que "por defecto" no significa "óptimo para todos", y que ninguna senda automática sustituye a una planificación hecha sobre los objetivos y plazos reales de cada inversor.