El año arranca con una sensación de déjà vu. PitchBook abre su 2026 US Venture Capital Outlook reconociendo que el optimismo con el que el capital riesgo estadounidense entra en 2026 no difiere demasiado del que tenía a principios de 2025: las bolsas cotizan en máximos o cerca de ellos, se esperan nuevos recortes de tipos y, sobre todo, la liquidez sigue siendo la gran asignatura pendiente. La diferencia es que la Administración Trump lleva ya casi un año aplicando sus políticas, lo que reduce la probabilidad de sorpresas regulatorias y, con ello, la esperanza —frustrada en 2025— de un rebote rápido de las fusiones y adquisiciones. Con ese telón de fondo, la casa mantiene una visión "cautelosamente optimista": espera un crecimiento moderado de las salidas a bolsa, algo más de liquidez a través del mercado secundario y un aumento sostenido del número de operaciones, sobre todo en las fases más tempranas.

Conviene recordar que en BISSAN no invertimos en capital riesgo ni recomendamos a nuestros clientes vehículos de venture. Leemos este informe como lo que es: una radiografía de un segmento del mercado privado que concentra buena parte de la innovación tecnológica —y de la euforia por la IA— y cuyo pulso ayuda a entender hacia dónde se mueve el dinero de los grandes inversores institucionales.

La paradoja de las primeras rondas

La primera de las cuatro grandes previsiones de PitchBook resulta contraintuitiva: las fases iniciales del mercado verán un repunte de actividad. Lo lógico sería esperar lo contrario en un entorno de liquidez escasa y captación de fondos anémica. Hasta el tercer trimestre de 2025, los fondos de venture solo habían cerrado 45.000 millones de dólares en nuevos compromisos, el menor importe desde 2017. Muchos fondos pequeños y gestoras emergentes que levantaron capital en 2021 o 2022 han agotado ya buena parte de su munición y no pueden invertir al ritmo necesario para sostener el número de operaciones.

First-time financing VC deal activity en EE. UU.: valor invertido y número de operaciones, 2015-2025 (PitchBook). First-time financing VC deal activity — el "2025 pace" proyecta 5.539 operaciones, frente al máximo histórico de 5.722 alcanzado en 2021 (PitchBook, a 30 de septiembre de 2025).

Y sin embargo, las primeras financiaciones de 2025 se quedaron a apenas 200 operaciones del nivel que marcaba 2021 en el mismo periodo, el récord histórico para esta categoría. El recuento de operaciones en fase temprana creció en cada uno de los tres últimos trimestres. ¿Qué explica esta resistencia? Para PitchBook, dos tendencias apuntan a que 2026 será un año muy activo en las fases tempranas. La primera es la IA, que ha enfocado la atención de los inversores y ha reducido el coste de construir una empresa. La segunda es el comportamiento de los inversores multietapa: grandes firmas con capital de seguimiento prácticamente ilimitado que se han volcado en rondas seed y Serie A. Andreessen Horowitz, por ejemplo, ha participado en más de 300 operaciones seed y Serie A desde principios de 2024.

El peso de la IA es difícil de exagerar. Ha captado el 65% del capital invertido hasta el tercer trimestre —una cifra inflada por las megarrondas de varios miles de millones, pero ilustrativa—. El 37,1% de las primeras financiaciones de 2025 fuera de ciencias de la vida fueron para empresas de IA, frente al 21% de 2022. La edad mediana de las startups de IA que reciben su primera inversión es un 65% inferior a la de las que no son de IA, y el tiempo mediano entre rondas se acorta para las primeras mientras se alarga para las segundas. Ninguna tecnología emergente había representado nunca una porción tan grande de la actividad.

Hay una contrapartida que el informe no oculta. Esta avalancha de capital ha "abarrotado segmentos verticales que se bifurcarán en unos pocos ganadores y muchos perdedores". Es la dinámica clásica de las burbujas sectoriales: mucho dinero persiguiendo demasiadas empresas similares, con una mayoría condenada a no devolver lo invertido.

Dos mercados en uno: el desierto y el oasis

La segunda previsión es que la actividad en fases tardías seguirá siendo fuerte. El valor anualizado de las operaciones late-stage se sitúa en 107.600 millones de dólares repartidos en unas 4.459 operaciones, camino del mayor total de la década solo por detrás de 2021. Las operaciones de venture-growth van aún mejor: el valor anualizado se ha disparado hasta 150.200 millones, superando el récord de 91.600 millones de 2021, impulsado por varias megarrondas de IA de 40.000, 14.800, 13.000 y 3.500 millones de dólares. La lectura de fondo es que las empresas permanecen privadas durante más tiempo.

Número de unicornios activos y valoración agregada post-money del venture en EE. UU., 2015-2025. Unicorn count and aggregate VC post-money valuation — la valoración agregada alcanzó un récord de 3,9 billones de dólares con 830 unicornios activos, un aumento de diez veces en una década (PitchBook, a 30 de septiembre de 2025).

Pero detrás de esa fortaleza agregada se esconde lo que PitchBook llama "el cuento de dos mercados". El número de unicornios activos creció hasta los 830, con una valoración agregada post-money récord de 3,9 billones de dólares —diez veces más que hace una década—. La cara amarga es que mucho capital queda atrapado en estas compañías privadas: muchos unicornios han ralentizado su crecimiento, afrontan crecientes problemas de supervivencia y luchan por atraer interés para nuevas rondas. La divergencia es nítida: las startups de IA y de rápido crecimiento siguen accediendo a capital abundante, mientras que muchas que alcanzaron el estatus de unicornio durante el auge de 2021 quizá nunca generen retornos extraordinarios.

Los números confirman la brecha. La valoración mediana pre-money de las Series C ha subido hasta 307 millones de dólares —la más alta de la década— y la de las Series D+ hasta 838,8 millones. Y de nuevo la IA marca la diferencia: en lo que va de año, el valor mediano de las operaciones de startups de IA supera al de las que no lo son en un 25% en Serie C y un 26,7% en Serie D+. El liderazgo del ranking de unicornios es elocuente: OpenAI (500.000 millones), Anthropic (183.000 millones), Databricks y xAI encabezan una lista dominada por la IA y concentrada geográficamente en California.

Liquidez: el goteo y la ventana entreabierta

La tercera previsión —la liquidez regresará, aunque la recuperación será desigual— es la que mejor resume el tono del informe. Las salidas respaldadas por venture dieron señales de recuperación en 2025, pero se quedaron muy por debajo de las expectativas de una gran oleada de OPV. Cotizaciones notables como Figma o CoreWeave demostraron el apetito del público por compañías de calidad, pero pocas OPV de 2025 igualaron sus valoraciones privadas. La ventana de salida a bolsa está abierta, "aunque no de par en par".

VC IPO activity de empresas respaldadas por venture en EE. UU.: valor y número de operaciones, 2015-2025 (PitchBook). VC IPO activity — el recuento de OPV realizadas cayó a 35 a 30 de septiembre de 2025 (proyección full-year ~47), muy lejos del pico de 197 de 2021; PitchBook prevé 68 salidas en 2026 en su escenario favorable (PitchBook, a 30 de septiembre de 2025).

El pronóstico cuantifica esa cautela. En el escenario favorable, PitchBook prevé 68 OPV en 2026 —la media de la década excluyendo 2021—, un 44,7% por encima del total proyectado para 2025. Alcanzar ese nivel depende de un conjunto de condiciones macro propicias: tipos a la baja, baja volatilidad y compresión de valoraciones. En ausencia de esos vientos de cola, el escenario desfavorable asume que la actividad se mantiene en los 47 estrenos de 2025. Realísticamente, 2026 se perfila como "una continuación medida de la recuperación de las OPV, no una explosión".

La ventana se reabrirá de forma selectiva, favoreciendo sectores con apoyo regulatorio. Excluyendo salud y ciencias de la vida, el 90% de las OPV del año se concentró en IA, criptoactivos, fintech, defensa y espacio. El informe cita casos concretos: la salida a bolsa del emisor de stablecoins Circle coincidió con la aprobación de la GENIUS Act, y poco después llegó la del exchange Gemini. Aquí cabe la misma cautela que aplicamos siempre: estos datos sobre cripto son interesantes para entender qué sectores están drenando liquidez del venture, no una invitación a invertir en ellos.

La otra gran vía de liquidez son los secundarios. PitchBook dedica una sección a las "ventajas de ambos mundos": ofrecen a los inversores un mecanismo para realizar retornos sin OPV ni M&A, y a las startups flexibilidad para alargar su vida privada. El año 2025 marcó un punto de inflexión, con la consolidación de Wall Street —la compra de Industry Ventures por Goldman Sachs, de EquityZen por Morgan Stanley y de Forge Global por Charles Schwab— como señal de que los secundarios maduran hacia un motor de crecimiento. El número de vehículos especiales (SPV) de secundarios se ha disparado un 682% frente a 2023 y el capital captado un 1.340%. Como riesgo, el informe recuerda el colapso a mediados de 2025 de la plataforma Linqto, que supuestamente tergiversó la titularidad de inversores en más de 500 SPV.

Captación de fondos: el suelo y el volante de inercia

La cuarta previsión es que la captación de fondos ha tocado fondo y le espera un rebote gradual a medida que mejoren las distribuciones y el sentimiento de los LP. La captación de 2025 sigue siendo débil, con unos 55.000 millones de dólares en 451 fondos, muy por debajo del pico de 2021-2022. El problema de fondo es la falta persistente de liquidez: desde 2022, los flujos netos de caja a los LP acumulan unos -169.000 millones de dólares. Esa sequía ha disparado el tiempo necesario para cerrar nuevos fondos y ha concentrado el capital en las gestoras consolidadas, dejando atrás a las emergentes —solo el 33% de las gestoras debutantes de 2021 levantó un segundo fondo, y apenas el 12% de las nuevas de 2022 logró vehículo de seguimiento—.

El mecanismo que PitchBook utiliza para proyectar la recuperación es lo que denomina el "volante de inercia del capital": cuando la liquidez mejora, los LP reinvierten una parte significativa del capital devuelto en nuevos fondos, alimentando un ciclo que se sostiene a sí mismo. Históricamente, los picos y valles de captación han seguido los cambios en los rendimientos de las distribuciones con un desfase de aproximadamente un año. A partir de esa relación, el extremo superior de la estimación para 2026 se sitúa en torno a los 130.000 millones de dólares, con un rango base de entre 100.000 y 130.000 millones. La casa subraya que las condiciones de 2021-2022 —más de 390.000 millones en dos años— fueron una anomalía improbable de repetir; lo que espera es una recuperación más mesurada.

Ya hay señales tempranas: la propia Andreessen Horowitz estaría levantando un fondo de 10.000 millones de dólares centrado en IA y tecnología de defensa, que figuraría entre los cinco mayores de la última década.

Lectura para el inversor

El hilo conductor del informe es claro y lo resume su propia frase: la liquidez seguirá siendo el desafío principal del mercado de venture en 2026. La IA actúa como un poderoso imán de capital que reanima las primeras rondas y sostiene las megarrondas tardías, pero buena parte del optimismo descansa sobre valoraciones de IA muy elevadas. PitchBook lo dice sin rodeos: si las valoraciones públicas de IA se contraen de forma significativa, las startups privadas de IA sufrirían correcciones similares, debilitando la confianza inversora. A ello se suma la fragilidad de las gestoras emergentes y la dependencia de un puñado de grandes salidas para generar distribuciones.

Para quien observa los mercados públicos desde la prudencia, este outlook es un recordatorio útil de dos cosas. Primera: la concentración extrema —en IA, en cuatro mercados geográficos, en un puñado de gestoras gigantes— es tan visible en el capital privado como en los índices bursátiles, y entraña los mismos riesgos de bifurcación entre ganadores y perdedores. Y segunda: la liquidez no es un detalle técnico, sino el oxígeno del que depende todo el ciclo. Cuando se corta, las valoraciones sobre el papel valen poco. Es exactamente la lógica que en BISSAN aplicamos a las carteras de nuestros clientes, donde la gestión del riesgo de los flujos de caja prima siempre sobre la promesa de revalorizaciones futuras.