La inversión temática vendía un relato seductor: en lugar de comprar el mercado, comprar el futuro. En lugar de un índice anodino, una cesta de compañías expuestas a la inteligencia artificial, el envejecimiento demográfico, la ciberseguridad o la transición energética. Durante la burbuja postpandemia, ese relato pareció imbatible. Luego llegó la resaca. El último mapa que dibuja Morningstar en su Global Thematic Fund Landscape 2025 —con datos cerrados a 30 de septiembre de 2025 y firmado por Kenneth Lamont, Principal de Manager Research— captura ese momento ambiguo: el dinero ha vuelto, los activos rozan máximos de tres años, hay nuevos protagonistas geográficos… y, sin embargo, la pregunta de siempre sigue sin una respuesta cómoda para el inversor.
Conviene anclar de entrada lo que somos en BISSAN. Como EAF, nuestro trabajo no es vender narrativas atractivas sino gestionar el riesgo de los flujos de caja de las familias que asesoramos. Por eso un informe como este no nos interesa por su capacidad de inspirar carteras, sino por su honestidad estadística: nos dice, con casi una década de datos, qué probabilidad real tiene un inversor de acertar comprando temas. Y esa probabilidad, lo adelantamos, es desalentadora. Analizar este universo —incluso los rincones más especulativos que tocaremos, desde el cannabis canadiense hasta los fondos cripto-adyacentes— es parte de entender el mercado; recomendarlo a un cliente es otra cosa muy distinta.
El paisaje global: un rebote desigual
El titular cuantitativo del informe es claro. Los activos bajo gestión de los fondos temáticos a escala mundial alcanzaron un máximo de tres años de 779.000 millones de dólares al cierre del tercer trimestre de 2025. Es una cifra que invita al optimismo hasta que se contextualiza: sigue situándose en torno a un 15% por debajo del pico que la categoría marcó en la euforia de finales de 2021, en pleno everything rally postpandemia.
La trayectoria del periodo intermedio explica por qué los gestores temáticos arrastran cicatrices. Tras expandirse un 175% durante 2020 y 2021, los activos temáticos globales se desplomaron un 45% en los dos años siguientes. Fue una corrección brutal, de las que reordenan una industria entera, retiran productos del mercado y dejan a muchos inversores atrapados en máximos. El número de fondos temáticos vivos, eso sí, no dejó de crecer: alcanzó un récord de 3.198 al cierre del 3T 2025, frente a los 2.897 de finales de septiembre de 2022. Es decir, mientras los activos caían y se recuperaban a trompicones, la oferta de productos no paraba de multiplicarse y de fragmentarse en nichos cada vez más específicos.
Global Thematic AUM Growth by Region: los activos suben hacia el umbral de 1T (un billón) tras tocar máximos en 2022; antes, en 2020, había arrancado el rally postpandemia. Fuente: Morningstar Direct.
El reparto geográfico es donde el informe esconde su giro narrativo más interesante. Europa sigue siendo el mayor mercado de fondos temáticos del mundo, con un 44% de los activos globales. Pero ese liderazgo se ha erosionado de forma significativa: por primera vez en más de una década, la cuota europea cayó por debajo del 50% en 2025. La razón no es que Europa se haya hundido, sino que su recuperación ha sido mucho más tibia que la del resto del planeta mientras Estados Unidos y el Resto del Mundo aceleraban.
El protagonista de ese sorpasso es el Resto del Mundo —una categoría que en este informe está impulsada de forma abrumadora por China—, cuya cuota ha trepado 8 puntos porcentuales hasta el 32% del total global en el periodo de tres años cerrado a finales de septiembre de 2025. Estados Unidos también ha avanzado con fuerza: apoyado en el auge de los ETF activos, sus activos temáticos crecieron un 50% en esos tres años, elevando su cuota global hasta el 23%. La fotografía resultante es la de un mercado que se ha desconcentrado geográficamente, donde el viejo dominio europeo se diluye frente a la pujanza asiática y la maquinaria de producto estadounidense.
Flujos y lanzamientos: señales de deshielo
Si los activos miden el tamaño, los flujos miden la convicción. Y aquí el informe detecta un cambio de régimen incipiente. Los flujos netos de entrada combinados del Resto del Mundo y Estados Unidos sumaron 55.000 millones de dólares en los tres primeros trimestres de 2025, lo que pone a los fondos temáticos globales en camino de cerrar su primer año de entradas netas desde 2021. Tras la travesía del desierto que supusieron los años de la corrección, es un punto de inflexión psicológicamente relevante.
La excepción, una vez más, es Europa. Los fondos temáticos europeos siguen sufriendo: registraron en el tercer trimestre de 2025 su décimo trimestre consecutivo de salidas netas. Diez trimestres seguidos de reembolsos son dos años y medio de hemorragia continua, una métrica que dice mucho sobre el desencanto del inversor europeo con un producto que, en buena medida, le vendieron en los máximos de 2021.
Global Net Asset Flows by Region: los flujos netos repuntan en 2025 tras el desplome desde el pico de 2020, mientras los lanzamientos brutos por año vuelven a crecer y superan la franja de los 200 fondos. Fuente: Morningstar Direct.
Pese a las cicatrices, los gestores no han perdido la fe en el producto. Los lanzamientos netos de fondos temáticos siguen en positivo y, de hecho, más que se duplicaron en los tres primeros trimestres de 2025, alcanzando 82 fondos frente a los apenas 36 de todo 2024. Es una señal de confianza de la industria, aunque también admite una lectura más cínica: en una categoría con márgenes atractivos, las gestoras tienen incentivos para seguir alimentando la maquinaria de producto incluso cuando la demanda subyacente es titubeante. La proliferación de fondos cada vez más nicho —que el propio informe señala como tendencia estructural— es la cara B de ese apetito por lanzar.
El podio de proveedores: BlackRock por los pelos, China irrumpiendo
Una de las conclusiones más comentables del informe es que ningún proveedor domina globalmente el negocio temático. BlackRock es quien más se acerca, arrebatando por muy poco a la megabotique europea Pictet el primer puesto en el ranking global de activos por proveedor —incluyendo los fondos vendidos bajo la marca iShares—. Que el mayor gestor de activos del planeta solo consiga un liderazgo marginal en este segmento es revelador: el negocio temático está mucho más fragmentado que el grueso de la gestión pasiva, donde la concentración es la norma.
BlackRock supera por poco a Pictet en el ranking global de proveedores, con sus activos cerca de los 60B; el reparto activo frente a pasivo varía drásticamente entre EE. UU., Europa, Canadá y Resto del Mundo. Fuente: Morningstar Direct.
El gráfico de proveedores guarda además la huella del fenómeno chino: la irrupción de varias gestoras chinas dentro del top 10 global es la prueba más visible del boom temático asiático. Y el reparto entre gestión activa y pasiva por regiones, que el informe coloca en la misma página, condensa una de las grandes divisorias estructurales del mercado. En Estados Unidos, la inversión temática es predominantemente una historia de ETF, lo que explica la fuerte preferencia por enfoques indexados —aunque el auge de los ETF activos puede ir alterando ese equilibrio—. En Europa, por el contrario, el mercado, más antiguo y de mayor tamaño, sigue dominado por los tradicionales fondos de inversión de gestión activa, más caros. Esa diferencia de envoltorio no es un detalle técnico: condiciona los costes que paga el inversor y, como veremos, los costes son una de las claves del pobre resultado a largo plazo de la categoría.
Los temas ganadores: la seguridad desplaza a la transición energética
¿Qué compra realmente el inversor cuando compra "temático"? El liderazgo global de temas está moldeado, en buena medida, por las preferencias regionales. La fuerte demanda del Resto del Mundo sostiene la prominencia de la economía digital, mientras que Europa impulsa la popularidad de la transición energética y de las estrategias temáticas amplias.
Pero lo más interesante no es la foto fija de activos, sino el momentum reciente. En términos de impulso, el tema de la seguridad ha atraído las mayores entradas, espoleado por la escalada de tensiones geopolíticas. Los fondos de IA y big data, por su parte, se mantienen en alta demanda, consolidándose como el tema tecnológico que define el momento actual. La combinación es elocuente: el dinero temático de 2025 está votando por dos relatos —el de la inteligencia artificial y el del rearme— que son, esencialmente, las dos grandes ansiedades de nuestra época convertidas en producto financiero.
Top Global Themes (AUM): Digital Economy y Broad Thematic encabezan por activos, mientras Security lidera el flujo neto a un año por delante de Artificial Intelligence + Big Data y el subtema de energy transition queda entre los rezagados. Fuente: Morningstar Direct.
El reverso de esa moneda es la transición energética, la gran víctima del enfriamiento general en sostenibilidad. Sus activos cayeron más de un 40% desde el máximo hasta el mínimo en el periodo de tres años cerrado en el 3T 2025. La buena noticia para los gestores que aguantaron es que el sentimiento giró en 2025, con los activos recuperando niveles que no se veían desde 2023. Conviene detenerse en el porqué de esa caída, porque ilustra cómo la política y los tipos de interés pueden demoler un tema entero: los fondos de energía alternativa fueron golpeados a la vez por la subida de los tipos —que castiga especialmente a proyectos intensivos en capital y con flujos lejanos en el tiempo—, por el recorte de subsidios y por la reacción más amplia contra la inversión sostenible. Tres golpes simultáneos sobre el mismo segmento.
A nivel de subtemas, la fotografía añade matices reveladores. La energía alternativa sigue siendo, paradójicamente, el subtema más popular del mundo pese a haber sufrido las mayores salidas: una muestra de la inercia de los activos heredados de la burbuja verde, donde el dinero que entró en los máximos sigue atrapado aunque ya no llegue dinero nuevo. Algunos de los subtemas más antiguos y mejor establecidos —como el agua y las marcas (brands)— conservan su popularidad pese a las salidas recientes, demostrando que los temas con décadas de recorrido tienen una base de inversores mucho más estable que las modas pasajeras. Y por el lado del crecimiento, impulsado por el interés desde China, el subtema de internet ha sido el claro ganador en términos de crecimiento de activos en los tres últimos años, mientras la energía alternativa, lastrada por la reacción ESG y los subsidios recortados en Estados Unidos, fue el perdedor destacado del mismo periodo.
Hay dos subtramas geopolíticas que merecen subrayarse porque conectan la cartera con los titulares. Primero, la postura de "América primero" de Estados Unidos ha alimentado fuertes entradas en estrategias de desglobalización: el inversor está comprando, literalmente, el desmantelamiento de las cadenas de suministro globales que durante décadas se dieron por sentadas. Segundo, la necesidad de alimentar energéticamente la revolución de la IA ha disparado entradas en fondos temáticos de energía nuclear en todas las regiones. Que la IA esté reviviendo, indirectamente, el apetito por lo nuclear es uno de esos giros de guión que la inversión temática captura antes que casi cualquier otro vehículo: el subtema nuclear pasó de ser un residuo de otra era a convertirse en una de las apuestas más buscadas porque los centros de datos consumen cantidades ingentes de electricidad estable. Es un ejemplo perfecto de cómo un tema —la IA— arrastra a otro aparentemente inconexo —la energía nuclear— en una cadena de consecuencias que solo se ve si se sigue el dinero de cerca.
Una última capa global merece atención antes de bajar al detalle regional: la de los subtemas, la etiqueta más granular de la taxonomía. Aquí el informe revela movimientos que los grandes titulares de temas amplios ocultan. Pese a varios años de mal comportamiento, la energía alternativa sigue siendo el subtema más popular globalmente, prueba de la inercia de los activos. Algunos de los subtemas más antiguos y mejor establecidos —como el agua y las marcas— retienen su popularidad pese a las salidas recientes, mientras que la postura de "América primero" ha alimentado entradas en estrategias de desglobalización y la necesidad de alimentar la revolución de la IA ha empujado el dinero hacia fondos nucleares en todas las regiones. En cuanto a crecimiento, impulsado por el interés desde China, el subtema de internet ha sido el claro vencedor de los tres últimos años, mientras la energía alternativa —lastrada por la reacción ESG y los recortes de subsidios en Estados Unidos— ha sido el perdedor más sonado. Estos movimientos importan porque es a nivel de subtema donde el inversor toma de verdad sus decisiones: pocos compran "tecnología" en abstracto; compran "internet", "ciberseguridad" o "energía nuclear", y la dispersión de resultados entre subtemas es mucho mayor que entre temas amplios.
Un apunte sobre concentración cierra la fotografía global. Los mayores fondos temáticos del mundo abarcan una gama amplia de temas, sin que un único relato domine la cúspide del ranking. Esa diversidad en la cima refuerza la conclusión de los proveedores: no hay un ganador claro, ni por gestora ni por tema, lo que distingue a la inversión temática del resto de la gestión pasiva, donde la concentración en unos pocos productos gigantes es la norma. Para el inversor, esa fragmentación tiene una lectura ambivalente: ofrece variedad, pero también multiplica el número de decisiones —y de errores posibles— necesarias para construir una exposición coherente.
El veredicto incómodo: estilo, supervivencia y éxito
Llegamos al núcleo del informe, el dato que un asesor honesto debe poner siempre encima de la mesa. Entre los fondos temáticos con una clasificación en el Style Box de Morningstar, un 61% muestra un sesgo de crecimiento (growth), frente a apenas un 10% que se inclina hacia el valor (value). No sorprende: la mayoría de las estrategias temáticas apuntan a áreas emergentes con un potencial de crecimiento bien conocido, como la innovación tecnológica. Pero ese sesgo growth tan marcado es también una fuente de fragilidad, porque concentra el riesgo en el segmento más sensible a las subidas de tipos y a las rotaciones de mercado.
Global Thematic Funds Style Box: el grueso de los fondos se concentra en Large Growth (44); las tasas de Outperform frente a la renta variable global caen del 1 Year al 15 Year. Fuente: Morningstar Direct.
Y aquí está la cita que debería figurar en cualquier folleto temático con letra grande en lugar de pequeña: aunque los fondos temáticos han ofrecido ocasionalmente rentabilidades espectaculares —sobre todo durante el mercado alcista postpandemia—, las probabilidades de seleccionar un fondo temático que tanto sobreviva como bata a la renta variable global a lo largo de periodos más largos han sido inferiores al 10%. En palabras del propio Morningstar: "Despite occasional bursts of strong performance, the long-term odds of picking a thematic fund that both survives and outperforms global equities remain low."
Conviene desmenuzar por qué esa cifra es tan baja, porque combina dos riesgos que el inversor minorista suele subestimar. El primero es el riesgo de supervivencia: muchos fondos temáticos simplemente desaparecen, se fusionan o se liquidan cuando el tema se enfría, y un fondo cerrado no puede recuperar nada. El segundo es el riesgo de selección: incluso entre los supervivientes, batir a un índice global amplio es difícil, en parte por las comisiones más altas que la categoría cobra de forma sistemática. La estadística del 10% no es mala suerte; es el resultado matemático de superponer ambas probabilidades. Como referencia metodológica, el informe utiliza el índice Morningstar Global Target Market Exposure como proxy de los mercados de renta variable globales.
Merece la pena traducir esto a la práctica del asesoramiento. Cuando un cliente acude entusiasmado con la idea de "invertir en inteligencia artificial" o "en ciberseguridad", lo que está pidiendo, sin saberlo, es entrar en una lotería con un billete caro. No es que la tesis sea errónea —la IA, efectivamente, está transformando la economía—, sino que la cadena de decisiones necesarias para monetizar esa tesis a través de un fondo temático tiene demasiados eslabones frágiles: hay que elegir el tema correcto, en el momento correcto, a través del fondo correcto, que además sobreviva el tiempo suficiente, y todo ello pagando una prima de comisión. Cada eslabón resta probabilidad. El error cognitivo de fondo es confundir la certeza sobre la tendencia con la certeza sobre el retorno: que un fenómeno sea real e importante no significa que comprar el fondo que lleva su nombre vaya a capturarlo. A menudo, las compañías que más se benefician de un tema ya cotizan en el índice global amplio que el fondo temático intenta —y suele fracasar en— batir.
Estados Unidos: el reino del ETF y la sombra de ARK
El mercado estadounidense merece un examen detallado porque es el que mejor ilustra cómo el envoltorio condiciona el resultado. A 30 de septiembre de 2025 había 332 fondos temáticos domiciliados en Estados Unidos, que representaban el 23% de los activos temáticos globales. Como en otras regiones, los activos estadounidenses se inflaron durante el mercado alcista postpandemia —más que triplicándose entre principios de 2020 y mediados de 2021— antes de desplomarse un 35% al año siguiente.
La recuperación posterior ha sido vigorosa. Los activos en fondos temáticos domiciliados en Estados Unidos crecieron un 50% en los tres años hasta el 3T 2025, alcanzando 180.000 millones de dólares. Buena parte de ese crecimiento se concentró en el rally post-liberation day de 2025, dejando los niveles de activos justo por debajo de los máximos de la burbuja de 2021.
US AUM Growth by Broad Theme: la categoría Technology domina y los activos se aproximan de nuevo a los 200B tras el desplome iniciado en 2022. Fuente: Morningstar Direct.
En flujos, Estados Unidos también ha vuelto al favor del inversor en 2025, captando 19.000 millones de dólares de entradas netas en los tres primeros trimestres, en camino de su mejor año desde 2021. Pero hay un matiz importante que el informe no esconde: pese al repunte del interés, la combinación de menos lanzamientos y más cierres ha reducido el número de estrategias disponibles en la región en 38 desde principios de 2024. Es decir, entra dinero, pero a menos productos. El mercado se está depurando.
El rasgo más característico del mercado estadounidense es su naturaleza de ETF. La inmensa mayoría de las estrategias temáticas estadounidenses se ofrecen en formato ETF. Históricamente, los ETF han estado dominados por productos indexados, lo que explica por qué un 73% de los activos temáticos estadounidenses está en estrategias indexadas. Pero los ETF se han convertido cada vez más en el envoltorio preferido también por los gestores activos, y los ETF temáticos fueron pioneros en ese giro.
US Active ETF Popularity: el Active % of All ETFs (Thematic) se disparó por encima del 30% hacia 2020 antes de retroceder cerca del 20% en 2022, muy por delante de la línea de renta variable general. Fuente: Morningstar Direct.
La historia de los ETF activos temáticos es, en gran medida, la historia de un solo nombre: ARK Invest. Su explosiva popularidad llevó su cuota de mercado a aproximadamente un tercio en 2021, antes de retroceder hasta cerca del 20% en la actualidad. ARK encarna a la perfección la promesa y el peligro de lo temático: un producto que capturó como ninguno la narrativa de la innovación disruptiva, premió espectacularmente a los inversores que entraron pronto y castigó con la misma intensidad a los que llegaron en la cima. Para poner en contexto la magnitud del fenómeno: pese al ascenso constante de los ETF de renta variable activa en general, estos solo representan un 11% de todos los activos en ETF de renta variable domiciliados en Estados Unidos. La sobrerrepresentación de la gestión activa en lo temático es, por tanto, una anomalía del segmento.
En cuanto a proveedores, impulsada por sus voluminosos productos de ciberseguridad e internet, First Trust se ha convertido en la mayor gestora temática de Estados Unidos. El especialista en ETF temáticos Global X ocupa el segundo puesto. El Style Box estadounidense confirma el sesgo growth de la categoría: entre los fondos temáticos con clasificación, un 57% tiene sesgo de crecimiento frente a apenas un 10% inclinado al valor, una concentración que en Estados Unidos se explica por el peso de los temas tecnológicos.
El 57% de los fondos temáticos estadounidenses muestra sesgo growth; First Trust encabeza el ranking de proveedores por delante de Global X. Fuente: Morningstar Direct.
Sobre los temas, la economía digital —que engloba fondos centrados en China, India y subtemas tecnológicos estadounidenses— es el tema más popular del país, seguido de los múltiples temas tecnológicos, que incluyen el emblemático ETF temático tecnológico ARKK. Los fondos de IA y big data han sido el tema más popular del último año, y la postura de "América primero" ha canalizado fuertes entradas hacia estrategias de desglobalización, mientras la necesidad de alimentar la revolución de la IA empujaba el dinero hacia fondos de energía nuclear.
La dinámica de ganadores y perdedores a tres años en Estados Unidos es especialmente nítida. Los fondos de IA y economía digital se han beneficiado de la revolución de la inteligencia artificial, mientras que el buen comportamiento de los temas políticos refleja la mayor incertidumbre geopolítica. En el lado opuesto, las dificultades de los temas de consumo y de cadena de suministro global durante los tres últimos años reflejan la creciente convicción en un mundo en desglobalización: cuando el inversor cree que el comercio mundial se fragmenta, abandona precisamente los fondos que apuestan por cadenas de suministro integradas. Pese a haber estado entre los mayores perdedores del periodo, los fondos de transición energética protagonizaron una fuerte recuperación en 2025, un rebote que —y esto es notable— contrasta con Canadá, donde la transición energética siguió desangrándose. A nivel de subtemas, los fondos de internet —que cubren grandes estrategias centradas en China, India y la tecnología estadounidense— son la agrupación de subtema más popular del país, impulsados por la fortaleza continuada de los Siete Magníficos y otras acciones ligadas a la IA. La energía alternativa, pese a su sufrimiento por la reducción de subsidios y los tipos más altos, sigue entre los subtemas más ampliamente mantenidos, otra prueba de la inercia de los activos atrapados.
El capítulo estadounidense se cierra con la misma moraleja sobre costes que recorre todo el informe. Los fondos temáticos estadounidenses cobran una prima de comisión consistente tanto en estrategias activas como pasivas. Y el dato más fino: esa brecha se ensancha aún más sobre una base ponderada por activos, lo que indica que los inversores muestran una sensibilidad al precio relativamente menor cuando asignan a fondos temáticos. Dicho de otro modo, no solo pagan más, sino que el dinero tiende a concentrarse precisamente en los productos más caros. Para un asesor, ese dato es una señal de alarma sobre el comportamiento del inversor: la atracción de la narrativa anestesia la disciplina de coste.
Europa: el gigante anclado en comisiones altas
Europa es el mayor mercado del mundo y, simultáneamente, el más rezagado en la recuperación. A 30 de septiembre de 2025, la región albergaba 870 fondos temáticos domiciliados, que representaban el 44% de los activos temáticos globales. Los activos en fondos temáticos europeos subieron un 15% en los tres primeros trimestres de 2025 hasta 343.000 millones de dólares. Pero, mientras otros mercados regionales empezaban a recuperarse con fuerza, Europa seguía un 35% por debajo de los picos alcanzados durante la burbuja de la era pandémica.
Europe AUM Growth by Broad Theme: tras superar los 500B en el pico de la pandemia, los activos retroceden desde 2022 con Technology y Social como pesos principales. Fuente: Morningstar Direct.
El diagnóstico de Morningstar sobre el rezago europeo es preciso y se sostiene en tres patas. Primera, una exposición comparativamente menor a los temas tecnológicos —en particular los ligados al reciente boom de la IA—. Segunda, un sesgo más pesado hacia las estrategias de transición energética, fuera de favor durante varios años. Y tercera, la predominancia de fondos de inversión de gestión activa con comisiones más altas, que ha sometido al segmento a los mismos vientos en contra estructurales que sufre el conjunto de la industria de gestión de activos. Esta última pata es, para nosotros como EAF, la más reveladora: Europa no solo eligió los temas equivocados en el peor momento, sino que los empaquetó en los vehículos más caros.
La buena noticia europea es el avance de lo indexado. Las estrategias pasivas han pasado de representar el 10% al 21% de los activos temáticos europeos en los dos años hasta septiembre de 2025. Morningstar espera que ese desplazamiento continúe a medida que más estrategias temáticas empiecen a lanzarse dentro del creciente mercado de ETF activos. Que la cuota pasiva se haya más que duplicado en solo dos años es la señal más clara de que el inversor europeo, escarmentado por las comisiones, empieza a exigir vehículos más baratos incluso dentro de un segmento tradicionalmente caro.
En flujos, el panorama europeo es el más sombrío de todas las regiones analizadas. Los fondos temáticos europeos han atravesado años difíciles, registrando solo tres trimestres de entradas netas en los últimos cuatro años. El segmento más castigado ha sido el de las estrategias del "mundo físico", en particular las centradas en la transición energética, que han cargado con el grueso de la reacción más amplia contra la inversión ESG. Pese a las salidas persistentes, el entusiasmo por lanzar nuevos productos no se ha extinguido del todo: a diferencia de Estados Unidos —donde el menú se ha encogido durante los años de vacas flacas—, Europa sigue viendo cómo los nuevos lanzamientos superan a los cierres, aunque sea por un margen estrecho.
En proveedores, el especialista suizo Pictet Asset Management sigue siendo el gestor temático dominante en Europa, y de hecho aporta 4 de los 10 mayores fondos de la región. Resulta destacable que VanEck sobresalga como el actor temático mejor clasificado entre los que operan exclusivamente con ETF, una pista más de la lenta penetración del formato pasivo en el continente. El Style Box europeo, por su parte, muestra una particularidad: aunque el sesgo growth domina (56%), el porcentaje de fondos blend o mixtos es notablemente más alto que la media global (37% frente al 29% global), lo que refleja la mayor exposición europea a temas no relacionados con la IA y, por tanto, a valoraciones más bajas.
A diferencia del resto del mundo, los fondos temáticos amplios —que invierten a través de múltiples temas— ocupan el primer puesto en Europa, con la transición energética en segunda posición pese a sus años de penurias. El tema de la seguridad ha sido el de mayores entradas recientes, alimentado por el brusco reajuste del orden geopolítico occidental y el renovado foco europeo en el rearme. De hecho, espoleados por la reelección de Donald Trump, los fondos de seguridad han sido los ganadores destacados de los tres últimos años en Europa: sus activos se han disparado a medida que los países europeos se afanan en reconstruir y modernizar sus fuerzas armadas. Es difícil encontrar una conexión más directa entre un titular geopolítico y un flujo de cartera. A nivel de subtemas, sin embargo, sobreviven los clásicos: pese al reciente furor por la tecnología y la seguridad, algunos de los temas más antiguos y establecidos —como el agua y las marcas— siguen siendo los más populares, y la necesidad de alimentar el boom de la IA ha encumbrado a la energía nuclear como el subtema más popular del continente. En términos absolutos, los fondos de temática agua han sido los grandes ganadores europeos de los tres últimos años, mientras la energía alternativa seguía una trayectoria de montaña rusa, golpeada por la subida de tipos y la caída de subsidios.
Como en el resto de regiones, el capítulo europeo se cierra con la misma penitencia de costes: los fondos temáticos europeos cobran una prima de comisión consistente tanto en estrategias activas como pasivas, y la brecha se ensancha sobre una base ponderada por activos, indicando de nuevo una baja sensibilidad al precio por parte del inversor. Europa concentra, así, los dos errores que el informe identifica como letales: los temas equivocados en el peor momento y los vehículos más caros para expresarlos.
Canadá: el cannabis como caso de manual de auge y desplome
El capítulo canadiense es pequeño en tamaño pero enorme en valor pedagógico. A diferencia de otras regiones, el mercado temático canadiense se ha recuperado por completo, alcanzando un máximo histórico de 3.200 millones de dólares al cierre del tercer trimestre tras la corrección postpandemia. Impulsados por el auge tecnológico de la IA, los fondos temáticos tecnológicos canadienses han superado sus máximos previos, subiendo un 56% en los tres años hasta el cierre del 3T. Aun así, los fondos temáticos canadienses siguen siendo una fracción minúscula del universo de fondos del país.
Pero el episodio que convierte a Canadá en un caso de estudio es el del cannabis. En octubre de 2018, Canadá se convirtió en la primera nación industrializada de relevancia, y el segundo país del mundo después de Uruguay, en legalizar el cannabis para uso recreativo a nivel federal. Su posición en el epicentro de lo que muchos creían una ola global e inevitable de legalización encendió un fervor inversor local. A mediados de 2017, los fondos canadienses de cannabis representaban menos de una cuarta parte de todos los activos temáticos.
Los fondos de cannabis llegaron a superar el 60% del mercado temático canadiense en 2018 antes de hundirse hasta el 1,4% en 2025: un caso de manual de auge y desplome. Fuente: Morningstar Direct.
Para la segunda mitad de 2018, esa cuota de mercado temático se había disparado por encima del 60%. Y entonces empezó el desplome. Para mediados de 2019, el porcentaje había iniciado un declive implacable, a medida que los esfuerzos de legalización en mercados clave como Estados Unidos se estancaban y las valoraciones desorbitadas se recortaban. A 30 de septiembre de 2025, los fondos de cannabis representan apenas un 1,4% del mercado temático canadiense en sentido amplio. Es la curva de auge y desplome más limpia que se puede pedir: un tema que pasó de menos de una cuarta parte del mercado a más del 60% y de vuelta a algo más del 1% en menos de una década. Para un asesor patrimonial, ese gráfico es un argumento entero por sí solo.
El resto del mercado canadiense confirma patrones conocidos. Pese a que los activos alcanzaron máximos históricos, los flujos netos fueron negativos en 2025, con salidas por 161 millones de dólares; si los flujos siguen negativos hasta fin de año, 2025 marcaría apenas el segundo año de salidas desde 2016. Tras una avalancha de lanzamientos en 2021 y 2022, ha habido desde entonces más del doble de cierres que de nuevos lanzamientos, una depuración aún más severa que la estadounidense. El gigante global Fidelity encabeza el ranking de proveedores canadienses, apoyado en el éxito del Fidelity Global Innovators ETF, el mayor del mercado; el ranking incluye también a destacados actores locales como CI Investments, Evolve, BMO y Desjardins.
El reducido tamaño del mercado canadiense produce curiosidades reveladoras sobre la fragilidad estructural de lo temático. Varios subtemas están representados por un único fondo: por ejemplo, Desjardins Sustainable Cleantech es actualmente el único fondo alineado con el subtema más popular, el de la tecnología limpia. Que el subtema "más popular" del país dependa de la supervivencia de un solo producto es la ilustración más extrema del riesgo de supervivencia del que hablábamos: si ese fondo cierra, el subtema entero desaparece de la oferta. En temas, reflejando su estatus como el tema tecnológico definitorio de nuestro tiempo, la IA y el big data siguen entre las categorías más populares de Canadá, con la seguridad como el tema más demandado del último año. En un contraste llamativo con Estados Unidos, la transición energética ha sufrido las mayores salidas en Canadá, justo lo contrario de lo ocurrido al sur de la frontera, donde fue de los grandes beneficiarios del mismo periodo. La misma etiqueta temática, resultados regionales opuestos: una advertencia sobre lo engañoso que es generalizar el comportamiento de un tema sin atender al mercado concreto.
Y el dato más demoledor sobre rentabilidad: en el mercado canadiense, las probabilidades de seleccionar un fondo temático que tanto sobreviva como bata a la renta variable global a largo plazo han sido cero. No bajas: cero. La prevalencia de ETF activos de coste relativamente bajo en Canadá abarata las estrategias temáticas activas frente a otros competidores activos, pero las estrategias indexadas temáticas siguen cobrando una prima respecto a los fondos índice no temáticos. Que el mercado con las comisiones activas más razonables sea, a la vez, el que arroja la probabilidad de éxito más baja —exactamente cero— es la prueba de que ni siquiera un coste contenido salva a una categoría cuyo problema es, en última instancia, de concentración y de timing.
Resto del Mundo: China cambia el centro de gravedad
El último gran bloque del informe es el que más ha movido el mapa global. Los activos en fondos temáticos en lo que el informe denomina Resto del Mundo alcanzaron máximos históricos de 253.000 millones de dólares en el 3T 2025. Esos activos han subido un 70% en los tres años hasta el cierre del 3T 2025, alimentados por el creciente mercado chino. Las entradas excepcionales en fondos tecnológicos chinos en el tercer trimestre de 2025 han sido el principal motor de ese crecimiento.
China lidera el grupo del Resto del Mundo con 151.000 millones de dólares en activos a septiembre de 2025. El país destaca por su fuerte foco en temas del "mundo físico", como la transición energética, y por una inclinación significativa hacia temas sociales, especialmente políticos y de empresas de propiedad estatal, lo que lo distingue de sus pares regionales. Los activos en fondos temáticos chinos se han disparado a nuevos máximos con un aumento del 180% en los cinco años precedentes.
China AUM Growth by Broad Theme: los activos saltan hacia los 160B en el último tramo, con Technology y Social copando el grueso de la cartera. Fuente: Morningstar Direct.
La concentración del fenómeno chino es notable. Dos fondos por sí solos —el Fullgoal CSI–HK Connect Internet ETF y el ICBCCS CNI HK Connect Technology ETF— atrajeron 7.800 millones de dólares de entradas en el 3T 2025. Los temas tecnológicos fueron los más beneficiados por el boom bursátil postpandemia: como resultado, los fondos tecnológicos se convirtieron en el grupo amplio dominante del mercado, con su cuota más que duplicándose desde el 30% a finales de 2019 hasta el 68% en el 3T 2025. A diferencia de otras regiones, los fondos de temática social han representado históricamente más de la mitad del universo temático chino, desde apuestas de consumo de nicho hasta ETF de empresas estatales. El compromiso de neutralidad de carbono de China —anunciado por Xi Jinping a finales de 2020— también avivó el interés por los temas del mundo físico, principalmente la energía alternativa.
Conviene también señalar la divisoria de envoltorio dentro del propio bloque asiático, porque refleja culturas de inversión muy distintas. Los inversores chinos y australianos favorecen las estrategias indexadas, mientras que Japón e India muestran una clara preferencia por los enfoques de gestión activa tradicional. No es un detalle técnico: dice mucho sobre cómo se distribuyen los fondos en cada país y sobre los incentivos de las redes de comercialización.
El resto del bloque asiático ofrece variaciones interesantes sobre el mismo motivo tecnológico. El mercado temático japonés es el segundo mayor fuera de Norteamérica y Europa, con activos que alcanzaron 51.100 millones de dólares a 30 de septiembre de 2025, aunque todavía un 20% por debajo del pico de 2021. El declive se explica en buena parte por el mal comportamiento de los fondos tecnológicos desde finales de 2021, y por el trasvase de muchos inversores minoristas japoneses hacia estrategias sectoriales o geográficas con narrativas "temáticas" —como fondos de semiconductores o de renta variable india—. Los fondos tecnológicos dominan el panorama japonés, copando el 81% de los activos temáticos totales. El histórico liderazgo japonés en robótica hizo que las estrategias de robótica y automatización fueran en su día centrales —más de la mitad de todos los activos temáticos antes de 2017—, pero su cuota ha caído por debajo del 20% en 2025 a medida que el menú temático se ampliaba. La distribución de fondos en Japón se apoya sobre todo en plataformas intermediarias que cobran comisiones de distribución recurrentes, lo que crea una preferencia estructural por los fondos activos frente a los pasivos.
Corea registró un dato espectacular: sus activos temáticos alcanzaron 19.000 millones de dólares al cierre del 3T 2025, superando los máximos de 2021, con un alza del 60% en doce meses que superó incluso la fuerte revalorización del mercado bursátil local. Muchas de las estrategias coreanas más populares se lanzaron alrededor de 2020, posicionadas para beneficiarse del Korean New Deal anunciado a mediados de ese año, que canalizó cuantiosa inversión pública hacia la energía verde y las industrias digitales. Cinco de los diez mayores fondos temáticos coreanos siguen temas de tecnología de baterías o movilidad futura, áreas en las que Corea es líder mundial reconocido.
India destaca por su perfil único: el crecimiento temático ha sido prácticamente ininterrumpido desde 2020, triplicando sus activos hasta cerca de máximos históricos de 12.700 millones de dólares en tres años, una anomalía notable frente a la contracción vivida por la mayoría de los mercados globales. Ese auge va de la mano del crecimiento del mercado de fondos indio en general, cabalgando la ola de la inversión minorista. Y con la peculiaridad de que los fondos tecnológicos —dominantes en otros mercados— apenas figuran entre la cohorte india: aquí mandan los temas de consumo, que apuntan al creciente poder adquisitivo discrecional de los indios, junto a temas políticos y de seguridad ligados al gasto estatal en infraestructura y a las empresas de propiedad estatal. Taiwán cerró el grupo con un récord de 9.600 millones de dólares, superando ligeramente el pico anterior de principios de 2023, con la tecnología representando el 72% de sus activos temáticos; su mayor producto, el Cathay Taiwan Technology Leader ETF, de 2.300 millones de dólares, ofrece exposición amplia a las principales compañías tecnológicas y de comunicaciones de la isla. Taiwán destaca, además, por su escaso interés en los temas de transición y energía alternativa, en contraste con sus pares regionales.
Cartografiar el universo: una taxonomía renovada
El informe dedica su tramo final a explicar cómo define y clasifica este universo tan heterogéneo, y la metodología importa porque condiciona todas las cifras anteriores. Morningstar identifica los fondos temáticos a partir de la intencionalidad declarada —los nombres de los fondos, los folletos, los materiales de marketing y las metodologías de los índices— más que a partir de las carteras subyacentes. Cada fondo considerado temático recibe tres etiquetas progresivamente granulares: tema amplio, tema y subtema.
La novedad de esta edición es una taxonomía global revisada, introducida en noviembre de 2025. Los cambios se centran en racionalizar los subtemas —la etiqueta más granular— para formar grupos de comparables más grandes y analíticamente más significativos, cada uno con su propia definición textual. Entre los ajustes adicionales figura la retirada del tema post-corona, que ya no se considera que represente una tendencia estructural diferenciada. El marco organiza el universo en cuatro grandes cubos: tecnología, mundo físico, social y temático amplio.
Updated Morningstar Global Thematic Fund Classification System: cuatro cubos —Technology, Physical World, Social y Broad Thematic— que se despliegan en temas y subtemas. Fuente: Morningstar Direct.
La jerarquía de tres niveles —tema amplio → tema → subtema— permite, por ejemplo, agrupar fondos de coche inteligente, automóvil de nueva generación y conducción automatizada bajo el paraguas de "movilidad futura", que a su vez se agrupa bajo el tema amplio de tecnología. Esta arquitectura es lo que hace comparables a fondos que, vistos por separado, parecerían inclasificables. El informe es además explícito sobre lo que queda fuera: limita su universo a fondos de renta variable, excluye la renta fija porque su perfil de inversión encaja mal con la captura de temas emergentes, e incluye los fondos sostenibles solo cuando persiguen un tema específico —dejando fuera los fondos ESG amplios que seleccionan compañías por sus puntuaciones ESG sin un tema cohesionado—.
El marco se construye además sobre una base técnica que merece mención: Morningstar utiliza tecnología de procesamiento de lenguaje natural para rastrear su base de datos global de fondos e identificar la intencionalidad a partir de nombres de fondos, folletos, materiales de marketing, metodologías de índices y datos de Morningstar Direct como el objetivo de inversión declarado. Es, en sí mismo, un caso de uso de IA aplicado a clasificar el universo de fondos que, irónicamente, incluye los fondos de IA.
La frontera más espinosa, reconoce Morningstar, es la que separa los fondos sectoriales de los temáticos, especialmente en tecnología. Para incluirse en la taxonomía temática, un fondo tecnológico amplio debe apuntar explícitamente a uno o más temas tecnológicos, como las tecnologías disruptivas o de nueva generación, y no limitarse a replicar un índice sectorial estándar. Para trazar esa línea con la mayor limpieza posible, Morningstar se apoya en referencias como el Industry Classification Benchmark, el Global Industry Classification Standard y la Morningstar Global Equity Classification Structure. El informe es también explícito sobre casos límite: incluye los fondos de cannabis o los de energía alternativa, pero excluye los fondos ESG amplios que premian a un conjunto diverso de compañías por sus puntuaciones de sostenibilidad sin perseguir un tema concreto; e incluye un fondo que use IA en su proceso de selección solo si además elige valores conectados con uno o más temas, como hace el Xtrackers Artificial Intelligence and Big Data ETF.
El informe ilustra también cómo los propios temas evolucionan, un punto crucial para entender por qué cualquier taxonomía temática es necesariamente provisional. El Pictet Agriculture, lanzado en 2009 para abordar las necesidades alimentarias de una población creciente, pivotó posteriormente hacia un tema más amplio de "nutrición" cuando los avances tecnológicos aliviaron la escasez global de alimentos. Y algunos fondos empezaron siendo temáticos antes de superar la etiqueta: el American Funds New Economy, lanzado en 1983 para capitalizar el paso de una economía manufacturera a otra de servicios e información, ha ampliado tanto su mandato que hoy se parece a un fondo de crecimiento tradicional y queda fuera del marco. La lección para el inversor es sutil pero importante: lo que hoy es un tema mañana puede ser simplemente "el mercado", y un fondo que nació para capturar una tendencia disruptiva puede acabar siendo indistinguible del índice al que pretendía superar.
Lectura BISSAN: qué nos llevamos de todo esto
Por encima del fascinante mapa geográfico y de la coreografía de temas de moda, este informe deja tres lecciones que encajan con nuestra forma de entender el riesgo.
La primera es que la inversión temática es, en su esencia, una apuesta de timing disfrazada de apuesta estructural. El relato siempre es de largo plazo —"el envejecimiento demográfico es inexorable", "la IA lo cambiará todo"—, pero los flujos demuestran que el inversor entra y sale en oleadas que coinciden con las modas. La curva del cannabis canadiense, del más del 60% al 1,4%, y la de ARK, de un tercio del mercado a un quinto, son recordatorios de que comprar un tema en su pico de popularidad es comprar caro casi por definición. El propio dato de partida —779.000 millones de dólares todavía un 15% por debajo del pico de 2021 cuatro años después— resume la trampa: quien entró en el máximo sigue, en agregado, por debajo de su coste pese a haber tenido razón sobre casi todas las tendencias subyacentes.
La segunda es que el envoltorio y el coste deciden más que el tema. La radiografía europea —activos atrapados en fondos activos caros y de transición energética— frente a la estadounidense —ETF indexados baratos que han rebotado con la IA— muestra que dos mercados expuestos a "lo temático" pueden tener resultados opuestos según cómo se empaquete el producto. En la mayoría de las regiones, los fondos temáticos cobran más que sus homólogos no temáticos, y esa prima de comisiones es uno de los motores estructurales de su bajo rendimiento a largo plazo.
La tercera, y la más importante, es la estadística que abre y cierra el informe: menos del 10% de probabilidad de elegir un fondo temático que sobreviva y bata a la renta variable global a largo plazo, y un rotundo cero en Canadá. Esa cifra no condena la inversión temática como objeto de estudio —es fascinante leer el mercado a través de ella—, pero sí explica por qué, como EAF que gestiona el riesgo de los flujos de caja de las familias, nuestra exposición a estos productos debe ser quirúrgica, consciente del coste y, sobre todo, libre del espejismo de que comprar el futuro es lo mismo que ganarlo.
Hay una cuarta lección, más sutil, que recorre el informe de principio a fin: la inversión temática es un termómetro de la psicología colectiva más que una herramienta de construcción de carteras. El mapa de Morningstar puede leerse como una crónica de las obsesiones de cada época y de cada región. El cannabis canadiense de 2018 era la euforia de la legalización; la energía alternativa de 2021 era el optimismo climático; la seguridad de 2025 es el miedo geopolítico; la energía nuclear renacida es la ansiedad por alimentar la IA. Cada pico de flujos coincide con un pico de atención mediática, y cada pico de atención mediática suele coincidir, también, con un pico de valoraciones. Para un asesor, ese patrón es oro: cuando un cliente llega pidiendo el tema del que todo el mundo habla, la probabilidad de que llegue tarde es altísima. La utilidad real de un informe como este, por tanto, no es darnos ideas de inversión, sino entrenarnos para reconocer el momento del ciclo en el que un tema se ha vuelto consenso —y, por tanto, caro—.
Esto no significa cerrar la puerta a toda exposición estructural. Las tendencias que describen estos fondos —la digitalización, el envejecimiento, la reconfiguración de las cadenas de suministro, la transición energética— son reales y duraderas. La diferencia entre nuestro enfoque y el del producto temático es que preferimos capturar esas fuerzas a través de carteras globales diversificadas, donde las compañías ganadoras de cada tendencia ya están presentes sin la prima de comisión, sin el riesgo de cierre del fondo y sin la apuesta concentrada de timing que tanto castiga. El propio informe lo demuestra al recordar que el índice global amplio es, una y otra vez, el rival que más del 90% de los fondos temáticos no logra superar.
En definitiva, el Global Thematic Fund Landscape 2025 es un documento extraordinariamente útil precisamente porque no vende lo que cuenta. Nos muestra un universo de 779.000 millones de dólares en plena recomposición geográfica, con China desplazando el centro de gravedad hacia Asia, con la seguridad y la IA como narrativas dominantes y con Europa pagando el precio de haber apostado por los temas y los vehículos equivocados. Y, bajo todo ese movimiento, mantiene firme la conclusión que más nos importa como asesores: que la probabilidad de ganar este juego a largo plazo es baja, que el coste es alto y que la disciplina —no la fascinación— es lo que protege el patrimonio de las familias. El mapa de Morningstar es magnífico precisamente porque nos enseña dónde no perdernos.
