Cada diciembre, el Investment Company Institute publica un ladrillo. Lo digo con cariño: el Investment Company Fact Book es un documento de casi ciento cincuenta páginas, lleno de tablas, notas a pie y barras apiladas, que casi nadie lee de cabo a rabo. Y, sin embargo, llevo años abriéndolo en cuanto aparece, porque dentro de esa aridez estadística hay un retrato muy fiel de adónde va el dinero de las familias en el mundo. La edición 2026 (la sexagésimo sexta, con datos a cierre de 2025) acaba de llegar, y este año me ha parecido que merecía que le dedicáramos un rato largo. No por las cifras en sí, que son enormes y un poco abstractas, sino por lo que esas cifras dicen sobre cómo se invierte hoy y, sobretodo, sobre qué cosas mueven de verdad la aguja en el patrimonio de un ahorrador.

Empecemos por el titular, porque es de los que marean. A cierre de 2025, los fondos regulados de todo el mundo (fondos de inversión tradicionales, ETFs y fondos institucionales) gestionaban 88,0 billones de dólares. Para hacerse una idea: un año antes eran 73,9 billones. El salto del 19% en doce meses no es magia ni una avalancha repentina de nuevos inversores; es, sobretodo, el efecto de unos mercados que subieron con fuerza (la bolsa estadounidense un 17%, la europea un 36% y la del Asia-Pacífico un 29%, todo medido en dólares) sumado a unas entradas netas que se mantuvieron robustas. De hecho, en la última década el ahorro mundial ha confiado 23,4 billones de dólares netos a estos vehículos. Es una cantidad de dinero que cuesta visualizar, y por eso conviene bajar del titular al detalle. Porque el detalle es lo que importa.

Ochenta y ocho billones, y de dónde salen

Si miramos cómo se reparte ese patrimonio por tipo de fondo, la fotografía es coherente con un año bursátil bueno. Los fondos de renta variable cerraron 2025 con 42,6 billones (un 19% más), los de renta fija subieron un 21%, y los monetarios un 15%. El número total de fondos regulados disponibles en el mundo creció hasta 148.692 (Europa concentra el 41% de ese catálogo, mientras que los fondos de renta variable son el tipo más numeroso, con un 33%).

Activos netos de los fondos regulados de todo el mundo por tipo de fondo, en billones de dólares a cierre de año, hasta 88.0 trillion en 2025; reparto Equity 48%, Bond 19%, Money market 15%, Balanced/Mixed 10%, Other 8%, con el número total de fondos pasando de 106,061 en 2015 a 148,692 en 2025.

La barra apilada de arriba (Figura 1.2 del documento, "Total Net Assets of Worldwide Regulated Open-End Funds Increased to $88.0 Trillion in 2025") cuenta una historia en sí misma. La renta variable es casi la mitad del pastel (un 48%), la renta fija un 19%, y los monetarios un 15%. Y fíjese en la base de la columna de la izquierda comparada con la de la derecha: en 2015 hablábamos de 38,2 billones; diez años después, de 88,0. Más del doble. El ahorro del mundo no ha dejado de buscar vehículos regulados, transparentes y diversificados para hacer crecer su patrimonio. Esto, que parece una obviedad, no lo es: hubo una época en que la mayoría del ahorro de las familias dormía en depósitos bancarios sin hacer absolutamente nada por ellas.

Y aquí aparece la primera idea que quiero subrayar, porque tiene que ver directamente con dónde estamos sentados nosotros, en Europa. El ICI distingue entre economías "basadas en el mercado" y economías "basadas en la banca". Estados Unidos es el ejemplo clásico de la primera: el ahorro se canaliza hacia los mercados de capitales. La Unión Europea y Japón son ejemplos de la segunda: el ahorro pasa por los bancos. ¿Y eso qué consecuencias tiene sobre el patrimonio de una familia? Las que vemos en el gráfico siguiente.

Porcentaje de la riqueza financiera de los hogares a cierre de 2025, comparando bank deposits and currency frente a regulated funds en United States, European Union y Japan: EE.UU. 24% en fondos y 11% en banca; UE 11% en fondos y 31% en banca; Japón 7% en fondos y 48% en banca.

Mírelo con calma (Figura 1.9, "US Households Hold More of Their Wealth in Regulated Funds; Bank-Centric Countries Have a Lower Share"). Los hogares estadounidenses tienen un 24% de su riqueza financiera en fondos regulados y solo un 11% en depósitos y efectivo. En la Unión Europea la proporción se invierte: un 11% en fondos y un 31% en banca. Y en Japón el contraste es brutal: un 7% en fondos frente a un 48% en banca. Desgraciadamente, esto no es una curiosidad estadística. Significa que, durante décadas, las familias europeas y japonesas han tenido aparcada una parte enorme de su patrimonio en productos bancarios que, en términos reales (descontada la inflación), muchas veces no han hecho otra cosa que empobrecerlas lentamente. Y decimos «ahorrar» cuando en realidad lo que han hecho es «poner» un dinero en el banco esperando que el expolio inflacionario fuera suave. El ahorrador americano medio, simplemente por nacer en un sistema orientado al mercado, ha tenido el doble de exposición a activos que crecen. No es que sea más listo. Es que el entorno empuja en otra dirección.

¿Tiene esto solución para una familia europea? La tiene, y no requiere emigrar. Requiere planificación, y una decisión consciente de no dejar dormir el patrimonio. Pero volveré sobre ello al final, porque es el hilo que conecta todo este artículo.

La gran transformación silenciosa: el coste

Si tuviera que quedarme con un solo dato de las casi ciento cincuenta páginas del Fact Book, me quedaría con este: el coste medio de un fondo de renta variable en Estados Unidos, ponderado por activos, ha caído del 0,99% en el año 2000 al 0,40% en 2025. Una caída de casi el 60%. En renta fija el descenso ha sido del 53%, y en fondos mixtos del 36%.

Average Expense Ratios Incurred by Mutual Fund Investors Have Declined Substantially Since 2000: ratios medios en porcentaje para equity, hybrid y bond mutual funds, simple average y asset-weighted average en 2000, 2010, 2020 y 2025; el asset-weighted de renta variable cae de 0.99 a 0.40 y el de renta fija a 0.36.

La Figura 6.1 ("Average Expense Ratios Incurred by Mutual Fund Investors Have Declined Substantially Since 2000") merece que nos detengamos. Hay un detalle técnico que el lector experimentado captará enseguida: el documento distingue entre el "simple average" (la media de todos los fondos que se ofrecen) y el "asset-weighted average" (lo que de verdad pagan los inversores, ponderando por el dinero que cada uno tiene invertido). Y la diferencia entre ambas medias es reveladora. En renta variable, la media simple en 2025 era del 1,09%; la media ponderada por activos, del 0,40%. ¿Por qué la brecha? Porque los inversores, en agregado, tienden a concentrar su dinero en los fondos más baratos. De hecho, a cierre de 2025, los fondos de renta variable más baratos (el cuartil inferior por coste) acumulaban el 82% de todo el patrimonio en renta variable. La gente, cuando puede elegir, elige barato. Y hace bien.

Esto entronca con una de las pocas cosas que en finanzas se aproximan a una ley física. Los costes son lo único que conocemos con certeza antes de invertir. La rentabilidad futura es una incógnita; las comisiones, no: están escritas en el folleto. Y como se restan año tras año, su efecto compuesto a lo largo de una vida de inversión es demoledor. Un punto porcentual anual de más en comisiones, sostenido durante treinta años, puede comerse una parte sustancial del patrimonio final de una familia. Por eso la caída del coste medio que retrata el ICI no es una nota técnica para gestores: es, probablemente, una de las mejores noticias para el ahorrador común de las últimas dos décadas. Aunque casi nadie lo celebre, porque las buenas noticias lentas no salen en los titulares.

¿Y qué ha provocado este abaratamiento? El documento es honesto al desglosarlo, y no lo atribuye a la bondad de la industria. Tres fuerzas, sobretodo. La primera, las economías de escala: muchos costes de un fondo (auditoría, contabilidad, administración) son más o menos fijos en euros, de modo que a medida que el fondo crece pesan menos en porcentaje. La segunda, la competencia: nuevos competidores, y muy en particular los ETFs y los fondos indexados, han presionado los precios a la baja. La tercera, el desplazamiento hacia las clases "sin carga" (no-load), de las que hablaré ahora. No es altruismo. Es competencia funcionando, que es como debe ser.

Long-Term Mutual Fund Investors Have Increasingly Purchased No-Load Mutual Funds Without 12b-1 Fees: porcentaje de las ventas brutas de fondos a largo plazo en 2000, 2010, 2020 y 2025, subiendo de 46 a 92.

La Figura 6.3 ("Long-Term Mutual Fund Investors Have Increasingly Purchased No-Load Mutual Funds Without 12b-1 Fees") cuenta la cuarta pata del abaratamiento, y es una historia de cómo se paga el asesoramiento. Las clases con "carga" (front-end load, esas comisiones de entrada que se llevaban un pellizco de cada euro invertido) y las "12b-1 fees" (comisiones de distribución embebidas en el coste del fondo) han ido desapareciendo. En el año 2000, las clases sin carga ni 12b-1 representaban el 46% de las ventas brutas de fondos a largo plazo. En 2025 son el 92%. Es decir: prácticamente todo el dinero nuevo entra hoy por clases que no cobran ni comisión de entrada ni de distribución. ¿Significa eso que el asesoramiento se ha vuelto gratis? No. Significa que la forma de pagarlo ha cambiado: del cobro opaco e incrustado en el producto se ha pasado, cada vez más, a un honorario explícito y transparente sobre los activos asesorados. Así pues, el cliente ve lo que paga. Y poder ver lo que uno paga es, créame, el principio de toda buena relación de asesoramiento.

Indexación: el matiz que casi nadie cuenta

La segunda gran tendencia del Fact Book es la indexación. Y aquí hay un dato que se cita mucho y otro que casi nunca se cita, y la diferencia entre ambos es justamente donde está lo interesante.

El dato que se cita mucho: los fondos indexados (fondos índice y ETFs índice juntos) ya gestionan 19,1 billones de dólares y representan el 52% del patrimonio en fondos a largo plazo, frente a apenas el 19% en 2010.

Index Funds Have Grown as a Share of the Fund Market: porcentaje del patrimonio neto de los fondos a largo plazo en 2010, 2015, 2020 y 2025, con index mutual funds, index ETFs y actively managed mutual funds and ETFs; la cuota indexada pasa de 19% a 52% (index mutual funds 21 + index ETFs 31 en 2025).

La Figura 2.5 ("Index Funds Have Grown as a Share of the Fund Market") lo deja claro: en quince años, la gestión indexada ha pasado de ser una esquina del mercado a ser la mitad. Dentro de ese 52%, los fondos índice tradicionales son el 21% y los ETFs índice el 31%. Es uno de los cambios estructurales más profundos de la industria financiera reciente, y refleja en buena medida lo que comentaba sobre el coste: si los inversores buscan barato, la gestión pasiva les ofrece, casi por definición, el coste más bajo.

Hasta aquí, el relato convencional. Ahora el matiz que casi nunca acompaña al dato anterior, y que el propio ICI se molesta en aclarar:

Index Domestic Equity Fund Share of US Stock Market Is Small: porcentaje de la capitalización del mercado bursátil estadounidense a cierre de año, 2015 a 2025, con index domestic equity mutual funds and ETFs, actively managed, y other investors; en 2025 los indexados domésticos poseen el 19%, los activos el 11% y otros inversores el 69%.

La Figura 2.6 ("Index Domestic Equity Fund Share of US Stock Market Is Small") es la que me parece más valiosa de todo el capítulo segundo. A pesar de su crecimiento espectacular, los fondos indexados de renta variable doméstica solo poseen el 19% de la capitalización del mercado bursátil estadounidense a cierre de 2025. Los fondos activos de renta variable doméstica otro 11%. Y el resto, el 69%, está en manos de "otros inversores": fondos de pensiones, aseguradoras, hedge funds, y la tenencia directa de acciones por parte de los hogares. Pensemos un momento en lo que esto significa. Cada cierto tiempo resurge el temor de que la indexación se haya comido el mercado, de que ya nadie ponga precio a las acciones porque todo el mundo compra el índice a ciegas. Pues bien, los datos del ICI sugieren que estamos lejísimos de ese punto: ocho de cada diez dólares en bolsa americana siguen en manos de inversores que no son fondos indexados. El precio lo sigue formando, en su inmensa mayoría, gestión activa y tenencia directa. Puede que el temor a la indexación esté justificado algún día; hoy, con estos números delante, me cuesta verlo.

Y hay un tercer gráfico de esta familia que cuenta la otra cara de la indexación, la que sí ha sido un terremoto: no en el mercado, sino en la industria de la gestión activa tradicional.

Some of the Outflows From Domestic Equity Mutual Funds Have Gone to ETFs: flujos acumulados a fondos de renta variable doméstica y emisión neta de ETFs de renta variable doméstica, en miles de millones de dólares, mensual de 2016 a 2025; los actively managed domestic equity mutual funds caen hasta cerca de -3,400 mientras los index domestic equity ETFs superan los +2,900.

La Figura 3.9 ("Some of the Outflows From Domestic Equity Mutual Funds Have Gone to ETFs") es de esos gráficos que se entienden de un vistazo. La banda azul oscura que se hunde año tras año por debajo de cero son los fondos de renta variable doméstica de gestión activa tradicional: salidas acumuladas de unos 3,4 billones de dólares en una década. La banda azul claro que sube por encima de cero son los ETFs indexados de renta variable doméstica: entradas de casi 2,9 billones. Es una migración masiva. No es que el dinero salga de la bolsa (sigue en bolsa); es que cambia de vehículo, del fondo activo caro al ETF indexado barato. Y conviene ser honestos sobre por qué: durante años, la mayoría de los fondos activos de renta variable doméstica americana no batieron a su índice después de comisiones. Si bien es cierto que la gestión activa tiene su lugar (y BISSAN lo defiende en los terrenos donde aporta de verdad), negar esta realidad sería faltar a la verdad. El inversor, simplemente, ha votado con su dinero.

El ascenso imparable de los ETFs

Lo anterior nos lleva de la mano al vehículo de la década. El mercado de ETFs estadounidense cerró 2025 con 13,4 billones de dólares en 4.495 fondos, y sigue siendo el mayor del mundo (un 70% de los 19,2 billones que suman los ETFs a escala global). La emisión neta de participaciones alcanzó un récord de 1,5 billones de dólares en un solo año.

Total Net Assets of ETFs Surpassed $13 Trillion in 2025: activos netos de los ETFs en miles de millones de dólares a cierre de año, de 2000 a 2025, por categorías large-cap domestic equity, other domestic equity, global/international equity, bond e hybrid and commodity; el total alcanza 13,373 y el número de ETFs llega a 4,495 en 2025.

La Figura 4.1 ("Total Net Assets of ETFs Surpassed $13 Trillion in 2025") muestra la escalada desde los 66.000 millones del año 2000 hasta los 13,4 billones actuales. La renta variable doméstica de gran capitalización es, con 5,0 billones, el bloque mayor (un 38% del total). La renta fija, impulsada por una demanda fuerte y por el envejecimiento de la generación X y de los baby boomers, ya supone 2,2 billones. ¿Por qué este éxito? El documento apunta varias razones, y a mí me parecen sensatas todas: bajo coste, eficiencia fiscal, posibilidad de comprar y vender durante toda la sesión, y un uso creciente por parte de los asesores que construyen carteras modelo para sus clientes. De hecho, en 2024 los asesores que cobran por honorarios ya tenían un 49% de los activos de sus clientes en ETFs, frente a apenas un 17% en 2014.

Un apunte que desmonta otro miedo recurrente. Se oye decir que los ETFs, por su negociación continua, desestabilizan el mercado subyacente. Los datos del ICI sugieren lo contrario: en 2025, la actividad de mercado primario de los ETFs de renta variable doméstica (las creaciones y reembolsos que sí tocan las acciones subyacentes) supuso solo el 5,6% del valor de las acciones negociadas. La inmensa mayoría de la actividad en ETFs (de media, un 88%) ocurre en el mercado secundario, es decir, son inversores que se intercambian participaciones entre sí sin tocar para nada la cartera del fondo. Dicho esto, ojo: en momentos de tensión la cosa cambia de matiz. Cuando el mercado tiembla, el volumen de ETFs en el secundario se dispara (en abril de 2025, con la incertidumbre arancelaria, llegó al 42% de toda la negociación bursátil), porque los inversores los usan como herramienta rápida para transferir y cubrir riesgo. No es desestabilización; es, más bien, una válvula de liquidez. Pero merece vigilancia, como todo lo que crece deprisa.

Quién invierte, de verdad

Hasta aquí hemos hablado de billones, de vehículos y de costes. Pero detrás de cada cifra hay personas, y el Fact Book dedica un capítulo entero a retratarlas. Y el retrato desmiente el tópico del inversor como un tiburón de Wall Street.

US Households' Fund Ownership Has Risen Over Time: millones de hogares estadounidenses que poseen fondos regulados en 2005 y 2025, para all regulated funds, mutual funds, ETFs y CEFs; all regulated funds pasa de 50.6 a 76.0 y los mutual funds de 50.3 a 72.7, con la cuota de activos financieros de los hogares subiendo de 18 a 24.

La Figura 7.1 ("US Households' Fund Ownership Has Risen Over Time") cuantifica la democratización del ahorro invertido. En 2025, unos 76,0 millones de hogares estadounidenses (el 56,4% del total) poseían fondos regulados, frente a los 50,6 millones de 2005. Son casi 130 millones de individuos. Y, lejos del tópico, el hogar mediano que posee fondos es una familia de clase media: ingresos medianos de 125.000 dólares, activos financieros medianos de 370.400 dólares, y unos 125.000 dólares invertidos en tres fondos. Más del 60% de los hogares con fondos ingresan menos de 150.000 dólares al año. La proporción de hogares de renta media que poseen fondos subió del 43% en 2005 al 57% en 2025. Dicho de otro modo: el fondo de inversión es, en Estados Unidos, una herramienta de clase media. No es un lujo de ricos. Y la inmensa mayoría de esas familias (un 87% de los activos en fondos de inversión están en manos de hogares, no de instituciones) invierte con un objetivo muy concreto: la jubilación.

Aquí aparece un dato que conecta con una de mis tesis de siempre, la del comportamiento. Aunque los flujos hacia los fondos a largo plazo suelen correlacionar con la marcha del mercado, tienden a ser un porcentaje pequeño del patrimonio total, incluso en plena turbulencia. ¿Por qué? El ICI lo explica con una sensatez que comparto del todo. Primero, porque los hogares (que son la inmensa mayoría) reaccionan menos a los sustos del mercado que los inversores institucionales. Segundo, porque muchos invierten para metas largas (la universidad de los hijos, la jubilación) y hacen aportaciones estables vía nómina, incluso cuando el mercado sangra. Y tercero, dato que me parece especialmente revelador, porque muchos partícipes cuentan con el acompañamiento de un asesor financiero, que puede ejercer "una influencia estabilizadora durante las caídas del mercado". Lo dice el ICI, no yo. El factor más importante a la hora de invertir no es acertar con el fondo de moda; es el buen comportamiento del inversor. Y el buen comportamiento se gestiona con planificación y acompañamiento, no con adrenalina.

El nido de la jubilación

El último capítulo del Fact Book, el de la jubilación, es quizá el más instructivo para una familia europea, precisamente porque retrata un sistema muy distinto del nuestro. A cierre de 2025, los hogares estadounidenses tenían 49,1 billones de dólares destinados a la jubilación, un 11% más que el año anterior. Esa cifra representa más de un tercio de toda su riqueza financiera.

US Retirement Market Assets: activos del mercado de jubilación de EE.UU. en billones de dólares a cierre de año de 1995 a 2025, por componentes IRAs, 401(k) plans, other DC plans, private-sector DB plans, state and local government DB plans, federal government DB plans y annuities; el total llega a 49.1 en 2025, con IRAs en 19.2 y 401(k) plans en 10.1.

La Figura 8.5 ("US Retirement Market Assets") desglosa de dónde sale ese nido. Las dos piezas mayores son las cuentas individuales de jubilación, las IRAs (19,2 billones), y los planes de empleo de aportación definida, sobre todo los 401(k) (10,1 billones). Juntos son el 68% de todo el mercado de jubilación, y tienen un 44% de sus activos invertidos en fondos. Es decir: una porción enorme del ahorro para la jubilación de Estados Unidos pasa por fondos de inversión, dentro de cuentas con ventajas fiscales. Conviene fijarse en la pendiente de las barras: ajustado por inflación y por el crecimiento del número de hogares, el patrimonio destinado a la jubilación por hogar es hoy más de nueve veces el de hace medio siglo. Nueve veces, en términos reales. Eso no lo construye la suerte; lo construye un sistema que empuja al ciudadano, casi sin que lo note, a apartar dinero e invertirlo a largo plazo.

Y hay un detalle de ese sistema que merece un párrafo aparte, porque toca de lleno la cuestión de las pensiones públicas que tanto preocupa a este lado del Atlántico. El documento es transparente con un problema incómodo: los planes de prestación definida (los de "pensión garantizada según salario y años de servicio") tienen, en muchos casos, pasivos sin financiar. A cierre de 2025, las pensiones públicas de estados y administraciones locales tenían un 28% de sus compromisos sin financiación; las federales, un 18%; y, en cambio, las privadas solo un 3%. Traduzco: las promesas de pensión que dependen del Estado están sustancialmente peor financiadas que las que descansan en el ahorro individual invertido. No es un argumento ideológico; es aritmética. Cuando un sistema promete sin reservar los activos que respalden la promesa, esa promesa es frágil. Y desgraciadamente, ese patrón se repite por doquier, también en Europa.

Average 401(k) Asset Allocation Varies With Participant Age: distribución media de los activos de las cuentas 401(k) por edad del partícipe a cierre de 2023, comparando participants in their twenties y participants in their sixties; los veinteañeros tienen un 90.0 en equities (con target date funds 69.8) y los sesentones un 61.4 en equities (target date funds 35.8).

Cierro con la que es, para mí, la figura más elegante del documento. La Figura 8.9 ("Average 401(k) Asset Allocation Varies With Participant Age") muestra cómo se reparten los activos de un plan 401(k) según la edad del partícipe. Un veinteañero tiene, de media, el 90,0% de su cuenta en renta variable; un sesentón, el 61,4%. ¿Y cómo se produce esa transición tan ordenada del riesgo? En buena medida, a través de los fondos de fecha objetivo (target date funds): los veinteañeros tienen un 69,8% de su cuenta en ellos, los sesentones un 35,8%. Estos fondos rebalancean solos, reduciendo gradualmente la exposición a renta variable a medida que se acerca la jubilación. Es planificación automatizada, puesta por defecto. El partícipe no tiene que acordarse de reducir riesgo a los cincuenta y cinco años; el vehículo lo hace por él. Y ahí está, encapsulada en un solo gráfico, una idea que en BISSAN defendemos como piedra angular: el riesgo de la renta variable no es el mismo para un joven con cuarenta años por delante que para alguien a punto de retirarse. La industria suele confundir riesgo con volatilidad; pero para una familia con horizonte largo, la verdadera medida del riesgo no es cuánto oscila la cartera este trimestre, sino la probabilidad de no alcanzar la meta. El joven con el 90% en bolsa no está siendo imprudente: está, precisamente, gestionando bien su riesgo real.

Y esto qué significa para tu patrimonio

He empezado diciendo que el Fact Book es un ladrillo. Lo es. Pero a estas alturas espero haber transmitido por qué lo abro cada año con interés. Porque, detrás de las ciento cincuenta páginas, late una conversación que afecta directamente al dinero de cualquier familia, también de las europeas.

¿Qué me llevo de esta edición 2026? Tres lecciones, sobretodo. La primera, que el coste es el enemigo silencioso y conocible del patrimonio, y que la mejor industria es la que ha pasado de un 0,99% a un 0,40% de coste medio sin que nadie lo aplaudiera. Vigilar lo que se paga no es tacañería: es de las decisiones de mayor impacto, y de las pocas que están enteramente bajo nuestro control. La segunda, que la indexación ha transformado los vehículos sin (todavía) romper el mercado, y que el debate sensato no es "activo contra pasivo" como bandos enfrentados, sino usar cada herramienta donde de verdad aporta. Y la tercera, la más importante, que el factor decisivo no es el producto, sino el comportamiento y la planificación: el propio ICI reconoce que el asesor estabiliza al inversor en las caídas, que los fondos de fecha objetivo ordenan el riesgo a lo largo de la vida, y que el ahorro invertido de forma sistemática (no el que duerme en el banco) es lo que construye un patrimonio nueve veces mayor en términos reales a lo largo de una generación.

Para una familia europea, la moraleja es serena y no requiere copiar el modelo americano: requiere tomar la decisión, que tantos posponen, de no dejar dormir el patrimonio en productos que no trabajan. La geografía nos puso en una economía bancarizada; la planificación nos permite corregirlo. ¿Se puede subir a un avión sin destino? ¿Se puede ahorrar toda una vida sin un plan que integre la jubilación, el coste y el comportamiento? El Fact Book, sin proponérselo, responde que no. El tiempo, como siempre, dirá lo demás.


Nota de cumplimiento: este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Las cifras proceden del 2026 Investment Company Fact Book del Investment Company Institute (ICI), con datos a cierre de 2025; los datos están sujetos a revisión y la metodología es la de la fuente (medias ponderadas por activos, exclusión de fondos de fondos para evitar doble contabilización, entre otras). Las rentabilidades y los datos pasados no garantizan rentabilidades ni resultados futuros. Cualquier decisión de inversión debe adoptarse en el marco de una planificación financiera adecuada al perfil y los objetivos de cada inversor.